¿Qué es Literatura?

concepto. Características. Los lectores y la  Literatura. Ficción y Realidad. La función Estético-Poética. Connotación. Canon. Los Géneros Literarios.

 

¿Qué es Literatura?

La definición de literatura se construye con el aporte de distintas perspectivas teóricas.

   En una primera aproximación, puede considerarse, como señala el escritor mejicano, Juan Rulfo, que la creación lite­raria es invención. Efectivamente, aquello que en principio permite diferenciar la literatura de otros textos es la ficción. Desde este punto de vista, la literatura se compone de un conjunto de textos ficticios o imaginarios que se contraponen con aquellos que no inventan sino que intentan registrar sucesos reales, por ejemplo, los textos de historia. Así fue en los orígenes para los antiguos griegos. La palabra poesía -que para ellos señalaba a la literatu­ra en general- significaba “producción”, “creación”, es decir, denominaba un objeto artifi­cial o artístico, inventado con palabras para imitar o representar las cosas tal como podrían suceder en la vida, y para producir en el receptor un goce estético que lo emocionara de un modo particular y produjera un aprendizaje.

El texto literario, como objeto artístico, se diferencia de otros textos por una manera particular de decir, un modo de trabajar con el lenguaje distinto del que usamos en la vida cotidiana. No sólo importa lo que se dice sino cómo se lo dice: el empleo del lenguaje atrae la atención sobre sí mismo. No se trata de un uso espontáneo sino de un trabajo consciente con las palabras que pretende generar un efecto estético.

Resumiendo, la literatura presenta dos rasgos fundamentales: la ficción y un uso particular del lenguaje que crea un objeto especial, es decir su carácter ficcional y su función estética. Sin embargo, no todo lo que es producto de la imaginación y está hecho con palabras es literatura. Superman no lo es y el texto de una propaganda gráfica, tampoco. Para definir literatura, entonces, hay que sumar otros criterios.

La obra literaria es también un objeto estético. Presenta ciertas características que la diferencian claramente de otros discursos (periodísticos, científicos, etc.) estos tienen un referente real, mientras que el discurso literario crea su propio referente. El lenguaje literario es el protagonista y si bien aparecen todas las funciones del lenguaje, lo que caracteriza a este tipo de discurso es la función poética a través de la cual el autor se preocupa por la forma del mensaje. El artista selecciona las palabras y la combina de un modo único y personal aprovechando los aspectos fónicos, morfológicos, sintácticos y semánticos que le ofrece la lengua. Es decir, trabaja con la plurisignificatividad, polisemia y ambigüedad del signo lingüístico utilizando las posibilidades connotativas del lenguaje que le permiten sugerir otros significados y no uno solo como el en lenguaje denotativo.

Los lectores y la  Literatura

Algunos especialistas consideran que literatura es todo lo que en una época determina­da es leído como literatura. Esta perspectiva incluye al Lector. Pero, ¿qué lectores son los que deciden qué textos son literarios y cuáles no?

Habitualmente, la escuela o las instituciones académicas, por ejemplo, la universi­dad, son las que definen lo que se lee como literatura. También las revistas especializadas y los suplementos culturales. Así, los textos señalados como prestigiosos por esas institu­ciones forman lo que se denomina el canon Literario, esto es, el conjunto de textos que se consideran literarios.

Pero el canon no es fijo ni eterno: depende del gusto estético y de las ideas que se tengan en determinado momento sobre la literatura. Y esto cambia con el tiempo. Por ejem­plo, Roberto Arlt, un escritor de Buenos Aires que comenzó a escribir hacia 1924 y miró la ciudad y sus personajes de un modo nuevo, hoy es leído como un escritor valioso, pero en su momento era considerado un mal escritor porque hacía un uso agramatical del lenguaje y sus textos no tenían el estilo que se esperaba de una obra literaria.

Ficción y Realidad

¿Siempre es invención la literatura? ¿Qué sucede, por ejemplo, con los textos literarios que narran experiencias vividas o hechos reales, como las biografías noveladas o las novelas históricas? Algunos textos presentan límites borrosos entre realidad y ficción; sin embargo, cuando se trata de literatura, la ficción siempre interviene. Aunque parta de hechos rea­les, el escritor imagina, supone, omite algunas cosas y privilegia otras, esto es, inventa. Pero no lo hace para negar el mundo o la historia: la ficción tiene estrechas relaciones con la realidad. El escritor valora los hechos que narra, incluye sus ideas y dialoga en su texto con otros discursos sociales, con otras voces y puntos de vista, como las ideas políticas, cultu­rales, éticas y artísticas de su época, porque la literatura es también ideología, es decir, un conjunto jerarquizado de ideas que permiten ver el mundo, analizarlo e interpretarlo.

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El término ficción (que proviene de “fingir”) significa “mentir” y “representar”. Se  caracterizan como ficciones todos aquellos discursos en los que se simulan acciones o acontecimientos imaginarios, que son producto de la invención o recreación de un autor.  Con el nombre de no ficción, en cambio, se designa al discurso que presenta situaciones reales, efectivamente ocurridas. La ficción y la no ficción se aproximan o se confunden.

Algunos textos presentan límites borrosos entre realidad y ficción; sin embargo, cuando se trata de literatura, la ficción siempre interviene. Aunque parta de hechos rea­les, el escritor imagina, supone, omite algunas cosas y privilegia otras, esto es, inventa. Pero no lo hace para negar el mundo o la historia: la ficción tiene estrechas relaciones con la realidad. El escritor valora los hechos que narra, incluye sus ideas y dialoga en su texto con otros discursos sociales, con otras voces y puntos de vista, como las ideas políticas, cultu­rales, éticas y artísticas de su época, porque la literatura es también ideología, es decir, un conjunto jerarquizado de ideas que permiten ver el mundo, analizarlo e interpretarlo.

La función Estético-Poética

Todas las obras que se consideran literarias producen una suerte de placer vinculado con lo bello. El que lee una novela o un poema encuentra un goce particular, diferente de otras formas del deleite. Ese goce que la literatura, como las obras artísticas en general, es capaz de generar, se denomina “placer estético”. Esa es, precisamente, la característica que define y diferencia la literatura de otros productos hechos con palabras.

Por ejemplo, la finalidad de informar “a través de las palabras” se logra principalmente mediante la función informativa que, para tal fin, emplea una serie de estrategias particulares. Del mismo modo, la finalidad de llamar la atención de alguien “a través de las palabras”, se logra principalmente por medio de la función apelativa. La finalidad estética propia de las obras literarias se vale especialmente de la función estético-poética. Esta función se caracteriza por interesarse en el mensaje mismo, no sólo por lo que se dice sino por cómo se lo dice; esto significa que el lenguaje pasa a ser el protagonista del texto a través de una cuidada selección y combinación de las palabras. En el lenguaje literario todas las palabras obedecen a sentidos precisos: entre varias opciones se elige una palabra y no otra, porque la seleccionada es la que mejor transmite la idea, es la expresión exacta que el autor quiere lograr.

Entonces, el lenguaje literario posee los siguientes rasgos que lo caracterizan:

  • es plurisignificativo dado que tiene la capacidad de sugerir tantos significados como, en principio, acercamientos puedan hacerse al texto;
  • tiene la capacidad de crear su propia realidad, su propio universo de ficción diferente de aquel en que están inmersos tanto el autor como el lector;
  • posee una entidad lingüística propia, dado que las relaciones entre los significados y los significantes son distintas de las que las palabras tienen en el uso cotidiano. Por ejemplo, cualquier verso de un poema transmite más información que una simple secuencia de palabras;
  • es connotativo, porque las palabras presentan valores semánticos (significados) peculiares y de su combinación puede surgir una nueva visión de la realidad, un nuevo concepto.

 

Connotación

 El lenguaje poético posee la capacidad de sumar a las palabras otros matices de significación y comunicar indirectamente otras informaciones, además de de los significados básicos de una palabra determinada. A este modo de significación se lo denomina connotación. La connotación se logra utilizando recursos literarios.

Canon

La palabra canon significa “lista o catálogo”. En relación con el arte, se aplica al conjunto de obras consideradas como artísticas en un periodo determinado. Entre ellas, se incluyen no sólo las obras realizadas por autores contemporáneos sino también las de otras épocas, y que forman parte de la tradición literaria. Las obras que no son incluidas dentro del canon literario (o que, en muchos casos, son deliberadamente excluidas) pasan a formar parte de lo que se denomina “literatura marginal”, por estar precisamente al margen o fuera de las pautas aceptadas. Por eso, muchas veces textos que conforman literatura marginal en una época, forman parte del canon literario de otra.

La característica más importante del canon es su relativa inestabilidad, dado que el concepto de lo que es literatura resulta variable. Su variación está determinada por cuestiones referidas, entre otras, al gusto y la moda. Por ello, la valoración de una obra depende de los criterios (sociales y culturales) y las ideas con que esa obra es analizada.

El canon se constituye a partir de instituciones como las escuelas y universidades, los críticos literarios y las editoriales que determinan qué textos deben ser leídos como literatura y cuáles no.

Algunos especialistas consideran que literatura es todo lo que en una época determina­da es leído como literatura.

Habitualmente, la escuela o las instituciones académicas, por ejemplo, la universi­dad, son las que definen lo que se lee como literatura. También las revistas especializadas y los suplementos culturales. Así, los textos señalados como prestigiosos por esas institu­ciones forman lo que se denomina el canon Literario, esto es, el conjunto de textos que se consideran literarios.

Pero el canon no es fijo ni eterno: depende del gusto estético y de las ideas que se tengan en determinado momento sobre la literatura. Y esto cambia con el tiempo. Por ejem­plo, Roberto Arlt, un escritor de Buenos Aires que comenzó a escribir hacia 1924 y miró la ciudad y sus personajes de un modo nuevo, hoy es leído como un escritor valioso, pero en su momento era considerado un mal escritor porque hacía un uso agramatical del lenguaje y sus textos no tenían el estilo que se esperaba de una obra literaria.

Los Géneros Literarios

El concepto de género literario implica una forma de clasificar los textos en distintos grupos, cada uno de los cuales se diferencia por características propias. Entre la variedad de textos que existen, los géneros permiten que el lector reconozca algunos como poesías, por ejemplo, y los distinga de otros que serian novelas o cuentos.

    El origen de los géneros se remonta a la Antigüedad clásica. Ya han visto que, para los griegos, poesía señalaba toda producción o creación literaria. En esa época, la litera­tura se escribía en versos, con una estructura rítmica y una métrica regular.  Aristóteles, un filósofo del siglo IV a.c. y el primero en escribir un estudio sobre la literatura -la Poéti­ca- explica que el origen de este arte obedece a dos causas: por un lado, el acto de imitar, que es propio de los hombres desde la infancia; por el otro, el placer o goce que produce esa imitación en las personas.

Clasificación inicial

   Si bien todas las obras literarias coinciden en la imitación y en el ritmo, Aristóteles señala que se diferencian entre sí por el tema que tratan. También, por el modo de imitar del poeta, “pues se puede imitar a los mismos objetos… o bien narrándolos o bien haciendo obrar y actuar a todos los imitados”. Por último, advierte que los instrumentos o medios con los que se imita producen diferencias.

       Así, según esos criterios, esto es, teniendo en cuenta el tema, el modo y los medios de imitar, la poesía se dividió en tres grandes géneros.

        La poesía épica narraba extensas historias cuyos protagonistas eran héroes que rea­lizaban hazañas y en las que se mezclaba lo real y lo ficticio. Esos relatos estaban com­puestos en verso, se transmitían oralmente y contaban historias relacionadas con el origen y el destino del pueblo al que representaban. Son relatos épicos la Ilíada y la Odisea, atribui­dos al poeta griego Homero, del siglo VIII a.c.

     La poesía dramática, que también se escribía en verso, desarrollaba el diálogo y la actuación como medios para imitar o representar historias en escena. Según el con­tenido o temática de la historia, el teatro clásico distinguió la tragedia (de asunto serio y desenlace funesto) de la comedia (de tema gracioso y desenlace feliz), ambas represen­tadas por las dos máscaras del teatro.

      La poesía lírica agrupaba las piezas breves que se acompañaban con algún instrumento musical y estaban destinadas, en un principio, a ser cantadas. Solían transmitir emociones o sentimientos personales y estaban compuestas por un modo particular de combinar las palabras, una técnica que destacaba el poder sugestivo y evocador del lenguaje.

Los géneros a través del tiempo

       Con el correr del tiempo, los textos narrativas y los teatrales fueron privilegiando las acciones de sus historias y las conductas de los personajes antes que la expresión de los sentimientos. Los escritores prefirieron, entonces, la prosa al verso, porque un lenguaje menos ornamentado y con una menor cantidad de imágenes favorecía el pro­greso de la narración. Así, el verso se fue identificando únicamente con la poesía.

       A partir de entonces, se establecieron los tres géneros literarios fundamentales:

  • el género Narrativo, cuyas formas más comunes son el cuento y la novela;
  • el género Dramático o teatro, que comprende los textos escritos para ser repre­sentados;
  • el género Lírico o poético, cuyos rasgos distintivos son el ritmo y la sonoridad, y que se caracteriza por hacer un uso figurativo del lenguaje.

Otros géneros y subgéneros

    Sin embargo, esta división no es tan rígida. Muchas veces los límites se borran, las fronteras se desdibujan y en un mismo texto se cruzan dos o más géneros literarios.

      Por otra parte, nuevos géneros y subgéneros han ido surgiendo a partir de ciertos cambios en las necesidades sociales y comunicativas. El ensayo, por ejemplo, un texto por lo general breve que intenta persuadir al lector y capturar su atención con recur­sos propios del lenguaje literario, debe su desarrollo y difusión a la importancia que adquirieron los periódicos: muchos autores escribieron ensayos para revistas y diarios de su tiempo.

      A su vez, dentro de cada género, es posible reconocer subgéneros.

Dentro del género narrativo se distinguen: el mito, la leyenda, la crónica, el cuento, la novela. A su vez, dentro del cuento y la novela, pueden reconocerse otros subgéneros: el realista, el fantástico, el maravilloso, el policial, el de ciencia ficción, etcétera.

El género dramático comprende, entre otros, la tragedia, la comedia, la farsa, el sainete, el entremés.

y dentro del género Lírico se pueden reconocer, por ejemplo, las diferencias entre un soneto, una elegía, un romance, un poema de versos libres.

Clasificación de las Obras Literarias

Todo conjunto amplio de elementos requiere para su mejor comprensión una división y clasificación interna. Con los textos literarios sucede lo mismo.

Desde la Grecia clásica hasta la actualidad, las personas interesadas en la literatura, es decir, los que la producen (escritores y editores) y los que la consumen (lectores y estudiosos), intentaron encontrar criterios que permi­tieran clasificar las obras. Los motivos que existen para proponer una clasi­ficación son muchos, entre ellos los siguientes: al lector le permite recono­cer que el libro que está por leer contiene una novela y no, por ejemplo, una obra de teatro y, a partir de eso, plantearse determinadas expectativas. El autor, por su parte, necesita conocer las pautas que caracterizan al texto que desea escribir: si fuera un cuento, debe reconocer sus particularidades para poder encarar su escritura. Para el editor (responsable de publicar y co­mercializar el texto) es fundamental tener en cuenta qué quiere hacer circular en la sociedad. A los estudiosos de la literatura les sirve para establecer rela­ciones entre los diferentes tipos de obras a las que dedican su investigación.

Los Géneros Literarios

Escritores, lectores, editores y estudiosos coinciden en clasificar de manera muy general las obras literarias. Según la división clásica, los textos literarios se reúnen en tres géneros: el narrativo, el lírico y el dramático.

Los géneros son formatos que se le asignan al material discursivo durante su escritura. Implican también una acti­tud de lectura: no se lee de la misma ma­nera una novela de aventuras que un poema. La pertenencia de una obra literaria a un gé­nero está dada por una serie de rasgos que comparte con otros textos: por ejemplo, la es­tructura dialógica en los textos teatrales, o la voz narradora en los cuentos y las novelas.

Por otro lado, el hecho de que los especia­listas coincidan acerca de la existencia de tres grandes grupos de obras, hace referencia al carácter convencional de los géneros, es decir, que nacen de un acuerdo acerca de sus rasgos particulares y diferenciadores.

También convencionales son las variantes históricas de los géneros. La forma de agrupar y caracterizar a las obras literarias no es algo dado de una vez y para siempre, sino que se va modificando junto con las sociedades que las producen y consumen. En la Edad Media, por ejemplo, se consideraba novela un formato muy distinto del actual, y algunos géneros antiguos han desaparecido, como es el caso de la poesía épica. Dentro de cada género, existen a su vez, otras clasificaciones. Así, dentro del teatro, están las come­dias, las tragicomedias, las tragedias, etc.; o la novela puede ser policial, de aventuras, sentimental, psicológica, etc.

Características de los géneros

Los tres géneros literarios clásicos (narrati­vo, lírico y dramático) se diferencian por las ca­racterísticas particulares que cada uno presen­ta. De esta manera, los textos incluidos en, por ejemplo, el género narrativo, tienen rasgos ge­nerales semejantes.

La particularidad esencial de los textos que conforman el género narrativo es la de contar hechos. La acción de contar supone plantear una ficción y comunicar el universo creado (ficcional) de hechos y experiencias. Quien está a cargo de contar, en estos textos, es el narrador. El material discursivo, por lo ge­neral, está en prosa. Las formas más comunes de la narrativa son el cuento y la novela, aun­que también se incluyen en este género las fábulas, los mitos y las leyendas.

El género dramático, como su nombre lo indica (del griego drama: “acción”) incluye las obras pensadas para ser representadas. La histo­ria, en este caso, se reconstruye a través de las palabras (diálogos) y la pre­sencia (actuación) de los personajes. A diferencia del discurso narrativo, que está mediatizado por la voz del narrador, en las obras dramáticas no hay in­termediarios entre los espectadores y la vida que se hace presente en el de­sarrollo de la acción dramática.

La poesía (género lírico) es de estos tres géneros, por su diversidad y amplitud, el más difícil de definir. El profesor Jaime Rest señala en Concep­tos fundamentales de la literatura moderna que “muchos son los autores y los críticos que han destacado en infinidad de ocasiones el hecho de que la poe­sía supone no sólo la introducción del verso sino también una concentra­ción imaginativa del lenguaje, un pleno aprovechamiento del poder sugesti­vo y evocador que es propio de las palabras, una intrincada relación de los efectos sonoros y musicales” relacionados con el significado particular de las palabras. En definitiva, musicalidad, ritmo y la presencia de la com­posición en verso, son las marcas más importantes de la poesía.

Si bien las características anteriores son generales, existen textos que aun­que pertenecen a un género emplean recursos propios de otro. Por ejemplo, de los géneros mencionados, los que generalmente se escriben en prosa son la na­rrativa y el teatro, mientras que la poesía se escribe en verso. Existen, sin em­bargo, muchas excepciones: una parte significativa de la obra poética del ar­gentino Jorge Luis Borges (1899-1986) está escrita en prosa; el italiano Dante Alighieri (1265-1321) compuso su Divina Comedia en verso aunque no se trata de una poesía, ni mucho menos una obra de teatro como podría anticipar su título, y quizás se acerque más a lo que actualmente se considera una novela; gran parte del teatro clásico fue escrito en verso: Fuenteovejuna, del español Lo­pe de Vega (1562-1635); Romeo y Julieta, del inglés William Shakespeare (1564-1616); La vida es sueño, del español Calderón de la Barca (1600-1681); Fedra, del francés Racine (1639-1699) son algunos ejemplos.

Maldición eterna a quien lea estas páginas del escritor argentino Manuel Puig (1932-1990), a pesar de que no tiene narrador, es una novela.

Un poco más de teoría sobre Géneros Literarios

Los Géneros Literarios

  El concepto de género literario implica una forma de clasificar los textos en distintos grupos, cada uno de los cuales se diferencia por características propias. Entre la variedad de textos que existen, los géneros permiten que el lector reconozca algunos como poesías, por ejemplo, y los distinga de otros que serian novelas o cuentos.

    El origen de los géneros se remonta a la Antigüedad clásica. Ya han visto que, para los griegos, poesía señalaba toda producción o creación literaria. En esa época, la litera­tura se escribía en versos, con una estructura rítmica y una métrica regular.  Aristóteles, un filósofo del siglo IV a.c. y el primero en escribir un estudio sobre la literatura -la Poéti­ca- explica que el origen de este arte obedece a dos causas: por un lado, el acto de imitar, que es propio de los hombres desde la infancia; por el otro, el placer o goce que produce esa imitación en las personas.

Clasificación Inicial

   Si bien todas las obras literarias coinciden en la imitación y en el ritmo, Aristóteles señala que se diferencian entre sí por el tema que tratan. También, por el modo de imitar del poeta, “pues se puede imitar a los mismos objetos… o bien narrándolos o bien haciendo obrar y actuar a todos los imitados”. Por último, advierte que los instrumentos o medios con los que se imita producen diferencias.

       Así, según esos criterios, esto es, teniendo en cuenta el tema, el modo y los medios de imitar, la poesía se dividió en tres grandes géneros.

        La poesía épica narraba extensas historias cuyos protagonistas eran héroes que rea­lizaban hazañas y en las que se mezclaba lo real y lo ficticio. Esos relatos estaban com­puestos en verso, se transmitían oralmente y contaban historias relacionadas con el origen y el destino del pueblo al que representaban. Son relatos épicos la Ilíada y la Odisea, atribui­dos al poeta griego Homero, del siglo VIII A. C.

     La poesía dramática, que también se escribía en verso, desarrollaba el diálogo y la actuación como medios para imitar o representar historias en escena. Según el con­tenido o temática de la historia, el teatro clásico distinguió la tragedia (de asunto serio y desenlace funesto) de la comedia (de tema gracioso y desenlace feliz), ambas represen­tadas por las dos máscaras del teatro.

      La poesía lírica agrupaba las piezas breves que se acompañaban con algún instrumento musical y estaban destinadas, en un principio, a ser cantadas. Solían transmitir emociones o sentimientos personales y estaban compuestas por un modo particular de combinar las palabras, una técnica que destacaba el poder sugestivo y evocador del lenguaje.

Los géneros a través del tiempo

       Con el correr del tiempo, los textos narrativas y los teatrales fueron privilegiando las acciones de sus historias y las conductas de los personajes antes que la expresión de los sentimientos. Los escritores prefirieron, entonces, la prosa al verso, porque un lenguaje menos ornamentado y con una menor cantidad de imágenes favorecía el pro­greso de la narración. Así, el verso se fue identificando únicamente con la poesía.

       A partir de entonces, se establecieron los tres géneros literarios fundamentales:

  • el género narrativo, cuyas formas más comunes son el cuento y la novela;
  • el género dramático o teatro, que comprende los textos escritos para ser repre­sentados;
  • el género Lírico o poético, cuyos rasgos distintivos son el ritmo y la sonoridad, y que se caracteriza por hacer un uso figurativo del lenguaje.

 

Otros Géneros y Subgéneros

    Sin embargo, esta división no es tan rígida. Muchas veces los límites se borran, las fronteras se desdibujan y en un mismo texto se cruzan dos o más géneros literarios.

      Por otra parte, nuevos géneros y subgéneros han ido surgiendo a partir de ciertos cambios en las necesidades sociales y comunicativas. El ensayo, por ejemplo, un texto por lo general breve que intenta persuadir al lector y capturar su atención con recur­sos propios del lenguaje literario, debe su desarrollo y difusión a la importancia que adquirieron los periódicos: muchos autores escribieron ensayos para revistas y diarios de su tiempo.

      A su vez, dentro de cada género, es posible reconocer subgéneros.

– Dentro del género narrativo se distinguen: el mito, la leyenda, la crónica, el cuento, la novela. A su vez, dentro del cuento y la novela, pueden reconocerse otros subgéneros: el realista, el fantástico, el maravilloso, el policial, el de ciencia ficción, etcétera.

– El género dramático comprende, entre otros, la tragedia, la comedia, la farsa, el sainete, el entremés.

– y dentro del género Lírico se pueden reconocer, por ejemplo, las diferencias entre un soneto, una elegía, un romance, un poema de versos libres.

Actividades

1.  ¿Cuál es la finalidad de la clasifica­ción en géneros del material literario?
2.  Expliquen si la siguiente afirmación es correcta: “la clasificación en géneros que actualmente se aplica a los textos literarios fue y será la misma por siem­pre”. Justifiquen su respuesta.

3.  Expliquen las diferencias entre los tres géneros literarios.

4.  Realiza un cuadro comparativo con los tres géneros literarios.