PAHICAPLAPA

PAHICAPLAPA

Lee atentamente el siguiente relato:         “PAHICAPLAPA (Instrucciones para construir un barrilete)” Esteban Valentino Contrariamente a lo que se piensa, cuando se quiere armar un barrilete lo primero que hay que conseguir no es ni caña, ni papel, ni hilo, ni plasticota. No señor. Eso vendrá después, una vez que se haya conseguido lo principal. Resumiendo: antes que nada, para armar un barrilete hay que conseguir un hijo. Eso puede ser un poco problemático si se tienen entre seis y quince años. Pero no hay que desesperarse. Para estos casos se recomienda cambiar al hijo por un papá. No es lo mismo, pero si no se es demasiado exigente y el papá es más o menos regular, puede que el barrilete llegue a volar. Teniendo a mano todos los elementos necesarios (el...

Leer más

La carta de recomendación

La carta de recomendación

Lee atentamente el siguiente relato:           La carta de recomendación Autor: Eduardo Wilde Hace poco se presentó en casa, el señor don Pedro Romualdo Mosqueira, que era portador de una carta de recomendación para mí. Atendiendo a ella, pregunté a don Romualdo en qué podía serle útil. ―Me han dicho, señor ―me contestó―, que usted es algo relacionado aquí y quería que me diera una cartita para algunos de sus amigos. ―Perfectamente; ¿en qué desearía ocuparse? ―En una empresa de diarios, por ejemplo. ―Muy bien. ¿Sabe usted leer? ―No, señor. ―Perfectamente; tome usted asiento un instante. Dicho y hecho; tomo la pluma y escribo: Señor don Eduardo Dimet, director y propietario del “Nacional”. Estimado amigo: Le presento a usted al señor don Pedro Romualdo Mosqueira...

Leer más

Isis

Isis

Lee atentamente el siguiente relato:         Isis Silvina Ocampo Su nombre era Elisa, pero le decían Lisi; algunos quitándole la 1 y agregándole una s le dijeron Isis. Estaba siempre sentada en la ventana, mirando. Yo vivía en la planta baja de la misma casa. Los que pasaban por la calle decían: –Ahí esta la idiota. –Y miraban para arriba como si vieran un globo o una cometa. Tenía muñecas, tenía libros, tenía cajas con diferentes juegos de paciencia, pero nunca jugaba con ellos. Después de comer y de dormir se colocaba frente a la ventana. Desde esa ventana se divisaba en primer plano la calle por donde pasa el tranvía, el vendedor de helados, el afilador y el carro lleno de canastos y de sillas de mimbre; en segundo plano, el Jardín Zoológico y (después lo...

Leer más

Chango sin espuelas

Chango sin espuelas

Lee atentamente el siguiente relato:         Chango sin espuelas de Ángel María Vargas Se apean de los burros y atan las riendas en los gajos del enorme algarrobo que vuelca su hirsuta bondad sobre el patio de la escuela. El viento se lleva la nubecita de polvo que ha venido siguiéndolos por el camino, como un perro lanudo, y se entretiene, ahora, en peinar las matas de verdolaga estiradas en el mojinete de la casucha, en sacudir la caña que sostiene la bandera y en golpear las ventanillas de la escuela. Antes de perderse en la llanura, le revuelve las polleras a una gallina y silba en un tinajón abandonado por donde saca las orejas un gato barcino. Teresa, la criadita de la maestra, hace gemir la campana en lamentos de bronce. El tañido, sin duda, ha de rebotar...

Leer más