Tres portugueses bajo un paraguas sin contar al muerto

Tres portugueses bajo un paraguas sin contar al muerto

Lee el siguiente texto:         TRES PORTUGUESES BAJO UN PARAGUAS SIN CONTAR AL MUERTO Por Rodolfo Walsh 1 El primer portugués era alto y flaco. El segundo portugués era bajo y gordo. El tercer portugués era mediano. El cuarto portugués estaba muerto. 2 -¿Quién fue?- preguntó el comisario Jiménez. -Yo no- dijo el primer portugués. -Yo tampoco- dijo el segundo portugués. -Yo menos- dijo el tercer portugués. El cuarto portugués estaba muerto. 3 Daniel Hernández puso los cuatro sombreros sobre el escritorio. Así: El sombrero del primer portugués estaba mojado adelante. El sombrero del segundo portugués estaba seco en el medio. El sombrero del tercer portugués estaba mojado adelante. El sombrero del cuarto portugués estaba todo...

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La araña no tenía patas

La araña no tenía patas

Lee el siguiente texto:         LA ARAÑA NO TENÍA PATAS   El edificio Natokami era tan alto que parecía construido con la ambición de mirar frente a frente a la Luna. Me demoré unos instantes en contemplar su gigantesca fachada de cristal y sentí, por un momento, un mareo anticipador del vértigo que previsiblemente me invadiría. Entré en el inmaculado edificio y me recibió un corpulento y musculoso vigilante, que me informó que el inspector y los demás agentes me esperaban en la azotea del edificio. No pude dejar de maravillarme cuando observé que el vigilante llevaba unos guantes de cuero puestos, a pesar de que las mangas de su camisa no le cubrían ni los codos. Demasiadas películas norteamericanas, pensé. El ascensor, en un...

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Los amigos

Los amigos

Lee el siguiente relato:         LOS AMIGOS Julio Cortázar En ese juego todo tenía que andar rápido. Cuando el Número Uno decidió que había que liquidar a Romero y que el Número Tres se encargaría del trabajo, Beltrán recibió la información pocos minutos más tarde. Tranquilo pero sin perder un instante, salió del café de Corrientes y Libertad y se metió en un taxi. Mientras se bañaba en su departamento, escuchando el noticioso, se acordó de que había visto por última vez a Romero en San Isidro, un día de mala suerte en las carreras. En ese entonces Romero era un tal Romero, y él un tal Beltrán; buenos amigos antes de que la vida los metiera por caminos tan distintos. Sonrió casi sin ganas, pensando en la cara que...

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La pieza del rompecabezas

La pieza del rompecabezas

Lee atentamente el siguiente cuento:         LA PIEZA DEL ROMPECABEZAS Fernanda Cano Cuando se sentó junto a la mesa, en la sala principal, el detective Stanford ya había inspeccionado la habitación del anciano. El cuerpo inmóvil asomaba a un lado de la cama; la sangre ya seca había teñido la manta oscura y parte del suelo. Por lo demás, no había indicios que hicieran sospechar un robo, pues todo aparentaba estar en su sitio. Tampoco había rastro alguno del arma homicida. Nervioso ante las circunstancias que parecían involucrarlo, Raymond, sobrino del anciano y único heredero, se sentó frente al investigador. Con un ligero tartamudeo, respondía a las preguntas de rutina, al tiempo que giraba una pieza de rompecabezas entre sus...

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