Una muerte

Una muerte

Lee atentamente el siguiente relato:         Una muerte Héctor Germán Oesterheld Yo andaba investigando la muerte del Jon. Las huellas, luego de contornear todo el pueblo, me llevaron hasta la pequeña casa junto al río, casi perdida entre los juncos. No hacía frío, pero igual me subí las solapas del abrigo y hundí las manos en los bolsillos. Subí cinco escalones no muy seguros, empujé la puerta, entré. Jaulas, pajareras por todas partes. De fabricación casera. Pájaros de colores: cotorras, cardenales, pechos colorados, canarios. Pájaros grises, pájaros marro¬nes. Grandes y chicos. Avancé: fue como entrar en una nube de píos, trinos, gorjeos. Y de olor denso, cálido. De entre dos pajareras salió el hombre. Tricota agujereada,...

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Los estornudos

Los estornudos

Lee atentamente el siguiente relato:         Los estornudos Conrado Nalé Roxlo Los estornudos no suelen traer nada bueno, decían las viejas de antes, y tenían razón; pues lo que traen o anuncias, rapé aparte, es un resfriado. Pero yo sé de unos estornudos que fueron el soplo inspirador de cierta notable pieza literaria; y eso que no fueron musicales expresiones de una nariz célebre por su belleza, como la de Cleopatra, cosa que habría justificado un madrigal, sino rotundas explosiones de las de un chinito, bastante retobado él, inspector de escuelas provinciales. Misterios de la poesía que la ciencia no se explica. Las cosas ocurrieron así. El señor inspector penetró en el aula, y, tras de retribuir con una sonrisa de vinagre de...

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Cuentos: “El fantasma” y “El desterrado”

Cuentos: “El fantasma” y “El desterrado”

Lee atentamente los siguientes relatos:         El fantasma Javier Villafañe Despertó con un fuerte dolor en la nuca. Abrió la puerta y el perro ladró como si viera a un desconocido. Fue al embarcadero y subió a la canoa. Remó y en el primer remolino la canoa se dio vuelta. Después unos policías rastreaban el río en busca del ahogado. -No lo busquen en el río -dijo un vecino-. El hombre está muerto en su rancho. Esta mañana oí ladrar a su perro. Salí y vi como la canoa se iba sola río abajo. Fue al fantasma del hombre que vio su perro. Por eso ladró así. Fue su fantasma el que subió a la canoa y se ahogó. Cuando los policías entraron en el rancho, el hombre estaba tendido en un catre, muerto, con las manos sobre la...

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La gloria

La gloria

Lee atentamente el siguiente relato:         La gloria Susana Calandrelli I Cuando Fidel Ballesteros volvió en sí y entreabrió los párpados no supo al pronto qué le había pasado. Un sol abrasador caía sobre él con crudeza, cegándolo y haciéndole arder los ojos. A la vez se sentía como entumecido, y al tratar de moverse, le pareció que no había músculo que no le doliese. ―Voto a… ―empezó, usando su término favorito que allá en su adolescencia había copiado de un libro de piratas. Trató de sacudir su somnolencia, pero no pudo. Entonces se quedó completamente inmóvil sobre el camalote que lo había llevado a la orilla. Intentaba recordar. Su memoria era como un pozo negro. Fidel se sintió tan perdido en ese pozo, como...

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