Dos amigos

Dos amigos

Lee atentamente el siguiente relato:         Dos amigos Fausto Burgos Cuando lo vi venir por el medio de la calle, arreando cuatro burros cenizos, cabezudos, grandotes, por la estampa de las bestias, pensé que el mozo era de Susques. ¡San Antonio de los Cobres! ¡Susques!; más de ochenta leguas de pampas desoladas y de serranías. Me entregó una carta; lo miré de alto a abajo; creía yo que el cerrero llegaba despeado, hambriento con ganas de tirarse sobre su poncho, debajo de un árbol. Para curiosear en su vida, inicié el diálogo: ―¿No trajiste chalona? (Chalona es el tasajo de cabra). ―Nada, señor. ―¿Y cómo te quitaste el hambre en todo el camino? Pienso que tu apetito no ha de ser dormilón… ―Con esto, señor. Sacó del...

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Una muerte

Una muerte

Lee atentamente el siguiente relato:         Una muerte Héctor Germán Oesterheld Yo andaba investigando la muerte del Jon. Las huellas, luego de contornear todo el pueblo, me llevaron hasta la pequeña casa junto al río, casi perdida entre los juncos. No hacía frío, pero igual me subí las solapas del abrigo y hundí las manos en los bolsillos. Subí cinco escalones no muy seguros, empujé la puerta, entré. Jaulas, pajareras por todas partes. De fabricación casera. Pájaros de colores: cotorras, cardenales, pechos colorados, canarios. Pájaros grises, pájaros marro¬nes. Grandes y chicos. Avancé: fue como entrar en una nube de píos, trinos, gorjeos. Y de olor denso, cálido. De entre dos pajareras salió el hombre. Tricota agujereada,...

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Los estornudos

Los estornudos

Lee atentamente el siguiente relato:         Los estornudos Conrado Nalé Roxlo Los estornudos no suelen traer nada bueno, decían las viejas de antes, y tenían razón; pues lo que traen o anuncias, rapé aparte, es un resfriado. Pero yo sé de unos estornudos que fueron el soplo inspirador de cierta notable pieza literaria; y eso que no fueron musicales expresiones de una nariz célebre por su belleza, como la de Cleopatra, cosa que habría justificado un madrigal, sino rotundas explosiones de las de un chinito, bastante retobado él, inspector de escuelas provinciales. Misterios de la poesía que la ciencia no se explica. Las cosas ocurrieron así. El señor inspector penetró en el aula, y, tras de retribuir con una sonrisa de vinagre de...

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Cuentos: “El fantasma” y “El desterrado”

Cuentos: “El fantasma” y “El desterrado”

Lee atentamente los siguientes relatos:         El fantasma Javier Villafañe Despertó con un fuerte dolor en la nuca. Abrió la puerta y el perro ladró como si viera a un desconocido. Fue al embarcadero y subió a la canoa. Remó y en el primer remolino la canoa se dio vuelta. Después unos policías rastreaban el río en busca del ahogado. -No lo busquen en el río -dijo un vecino-. El hombre está muerto en su rancho. Esta mañana oí ladrar a su perro. Salí y vi como la canoa se iba sola río abajo. Fue al fantasma del hombre que vio su perro. Por eso ladró así. Fue su fantasma el que subió a la canoa y se ahogó. Cuando los policías entraron en el rancho, el hombre estaba tendido en un catre, muerto, con las manos sobre la...

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