La Leyenda del Girasol

La Leyenda del Girasol

Lee atentamente el siguiente relato:         La leyenda del girasol    Yupá, un hombre joven y fuerte, esperaba ese día desde hacía mucho tiempo. Estaba impaciente y se sentía responsable por la tarea que le habían asignado: debía llevar el fuego sagrado al pueblo vecino. Se despidió de sus familiares y se dirigió al lugar donde lo aguardaban el sacerdote y los ancianos de la tribu. El sacerdote le entregó entonces la antorcha encendida; Yupá aseguró que la llevaría a destino y cumpliría su misión aunque tuviera que sacrificar su vida. Inmediatamente se echó a correr. Pero los dioses malignos, envidiosos, se habían reunido para conspirar contra el joven e impedir que su misión tuviera éxito. Al anochecer comenzaron los...

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Material para diagnóstico de Lengua

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Material útil para sondear las fortalezas y debilidades de los alumnos. Realizado por el Gobierno de la provincia de Mendoza.       Descargar Módulo

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El inocente

El inocente

Lee atentamente el siguiente relato:         El inocente Juan José Hernández A José Bianco Estábamos acostumbrados a que se dijera de Rudecindo que era una desgracia para su madre, que hubiera sido preferible que naciese muerto, y otras frases por el estilo que empezaban con un piadoso “Dios nos libre y guarde”, o “Que Dios no me castigue, pero…” y que terminaban con un suspiro de resignación. Cuando hablaba de su hijo doña Teresa ponía los ojos en blanco: –¡Qué habré hecho para merecer esta cruz! –se lamentaba. Mis tías, al oírla, se esforzaban por simular una expresión de tristeza adecuada a las circunstancias: –Una madre es siempre una madre –decían luego, sentenciosamente. Doña Teresa se ganaba la vida...

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Robotobor

Robotobor

Lee atentamente el siguiente relato:         Robotobor Marco Denevi Tenía la apariencia de una gran lata de querosén, eso sí, flamante, reluciente, un chiche. Pero en la parte de arriba sobresalía una segunda lata, más pequeña, redonda, con varios agujeros y toda erizada de palancas, de botones y de llaves como las de la luz. […] La cosa sucedió por etapas, pero tan rápidamente que no me daba tiempo a reponerme de un susto cuando ya un nuevo sobresalto me hacía retroceder en el sofá. Primero el cacharro lanzó una especie de zumbido y se estremeció como si tomara vida. Después dos orificios de la latita superior se iluminaron de rojo. En seguida la lata de abajo, la más grande, empezó a aumentar de estatura, y era porque se iba...

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