El lobo calumniado

El lobo calumniado

Lean con atención el siguiente cuento:         El lobo calumniado Lief Fearn El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio. Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos excursionistas, sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vieran. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunté quién era, de dónde venía, a dónde iba, a lo que ella me contestó, cantando y bailando, que iba a...

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La futura difunta

La futura difunta

Lee atentamente el siguiente relato:         La futura difunta Richard Matheson El hombrecillo abrió la puerta y entró; afuera quedó la deslumbradora luz del sol. Aquel hombrecillo larguirucho, de aspecto simple y ralo cabello gris, rondaría los cincuenta años o poco más. Cerró la puerta sin hacer ruido y se quedó en el lóbrego vestíbulo, en espera de que los ojos se le acostumbraran al cambio de luz. Vestía un traje negro, camisa blanca y corbata negra. Su pálido rostro aparecía sin transpiración a pesar del calor. Cuando sus ojos se hubieron acostumbrado a la penumbra, se quitó el sombrero panamá y avanzó por el pasillo hasta el despacho: sus zapatos negros no hicieron ruido alguno al pisar sobre la alfombra. El empleado de...

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Los regresos

Los regresos

Lee atentamente el siguiente relato:         Los regresos Raúl Dorra -1- A esta hora estaríamos en el puente. Seguro estaríamos. Ya lo veo al Mario tirado de espaldas, como está ahora, pero al lado del río. Respirando fuerte. Descansando un rato. Yo le enseñaría el lugar donde nos bañábamos siendo muchachos, porque él seguro ya no lo reconocería. -Allá al frente, donde está esa peñita. Había un remanso que la tapaba. Cada año el río viene más bajo. Pura piedra, ahora. Descansaríamos un rato y después subiríamos buscando el camino grande. Seguro pasaría algún camión; más hoy, que la gente quiere salir del pueblo y festejar en el campo. Seguro pasarían varios. Viajaríamos atrás, con los pies colgando. Yo lo sostendría...

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Minicuentos

Minicuentos

Lee atentamente los siguientes relatos:         Soledad Pedro de Miguel    Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando. No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara...

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