La serpiente blanca

La serpiente blanca

Lee atentamente el siguiente relato:         La serpiente blanca Juan Carlos Dávalos El rancho al pie del cerro. Altas cañas huecas conversan con el viento hacia el lado del norte. Al otro extremo, un horno destruido y piedras que al bajar rodando de la montaña, encontraron sosegado reposo. A pesar del tiempo que está abandonado, flota a su alrededor un aire de antiguos aromas de pan tierno y moreno, un leve cuchicheo de voces lejanas; el tintineo de un cencerro llamando invisibles ovejas hacia un redil que sólo tiene de tal el rastro desteñido del estiércol. Visto desde el camino, con sus paredes de adobe, su techo con yuyos y su marco sin puertas, hace pensar en la desolación y muerte. Sin embargo, los viajeros sorprendidos por la...

Leer Más

Hagamos una lista

Hagamos una lista

Lee atentamente el siguiente relato:         Hagamos una lista Aída Bortnik – “Muy buenos días, señoras y señores pasajeros!” El cielo estaba gris, el vagón frío, éramos muchos y casi todos nos hubiéramos reconocido si alguna vez nos hubiéramos mirado. Sin embargo, la voz del vendedor sí pareció despertar una especie de recuerdo…. – “Como ven, no traigo entre las manos nada para venderles …” era casi irritante, porque el hombre hablaba con timidez abrumadora, y no resultaba sencillo con él, como con otros, limitarse a esperar que terminara, previendo su discurso y sin mirarlo. – Hace un tiempo empecé en esta tarea y aunque la mercadería que ofrezco me ha costado tan cara, que...

Leer Más

Justo José

Justo José

Lee atentamente el siguiente relato:         Justo José Ricardo Güiraldes La estancia quedó, obsequiosamente, entregada a la tropa. Eran patrones los jefes. El gauchaje, amontonado en el galpón de los peones, pululaba felinamente entre el soguerío de arreos y recados. Los caballos se revolcaban en el corral, para borrar la mancha obscura que en sus lomos dejaran las sudaderas; los que no pudieron entrar atorraban en rosario por el monte, y los perros, intimados por aquella toma de posesión, se acercaban temblorosos y gachos, golpeándose los garrones en precipitados colazos. La misma noche hubo comilona, vicio y hembras, que cayeron quién sabe de dónde. Temprano comenzó a voltearlos el sueño, la borrachera, y toda esa carne maciza se...

Leer Más

Es que somos muy pobres

Es que somos muy pobres

Lee atentamente el siguiente relato:         Es que somos muy pobres de Juan Rulfo Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejaván, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada. Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce...

Leer Más