Matar a un ratón

Matar a un ratón

Lee atentamente el siguiente relato:         Matar un Ratón Virgilio Díaz Grullón El niño recogió una pesada piedra de las que abundaban en el pequeño patio trasero de la casa, calculó cuidadosamente la puntería y la arrojó con fuerza contra el ratón que parecía observarlo atentamente a pocos pasos de distancia. La piedra, describiendo una corta parábola en el aire, cayó pesadamente sobre el espinazo del animal produciendo un ruido sordo. El ratón se arrastró un poco hacia el fondo del patio, se detuvo luego y haciendo una grotesca voltereta quedó por fin inmóvil con el vientre al sol. Dando media vuelta, el niño corrió velozmente hacia la casa. Abrió de un empujón la puerta y cruzó como una ráfaga de viento fresco la...

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La vísperas de Fausto

La vísperas de Fausto

Lee atentamente el siguiente relato:         Las vísperas de Fausto Adolfo Bioy Casares Esa noche de junio de l540, en la cámara de la torre, el doctor Fausto recorría los anaqueles de su numerosa biblioteca. Se detenía aquí y allá; tomaba un volumen, lo hojeaba nerviosamente, volvía a dejarlo. Por fin escogió los Memorabilia de Jenofonte. Colocó el libro en el atril y se dispuso a leer. Miró hacía la ventana. Algo se había estremecido afuera. Fausto dijo en voz baja: Un golpe de viento en el bosque. Se levantó, apartó bruscamente la cortina. Vio la noche, que los árboles agrandaban. Debajo de la mesa dormía Señor. La inocente respiración del perro afirmaba, tranquila y persuasiva como un amanecer, la realidad del mundo....

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La Rebelión

La Rebelión

Lee atentamente el siguiente relato:           La Rebelión Virgilio Díaz Grullón ¿Por qué no te casas, tía Julia? – – Porque nadie ha querido casarse conmigo, Pedrito.– Ella estaba sentada en la mecedora que impulsaba suavemente, tratando de adormecer al niño recostado en sus rodillas. – Yo me casaría contigo –, dijo él, – pero soy muy chiquito, ¿verdad?– La mujer sonrió con dulzura y le acarició el pelo mientras respondía: – Sí. Ahora estás muy chiquito; pero cuando crezcas, tal vez… – Creceré pronto, tía Julia, y entonces nos casaremos – Sí, mi hijito, y seremos muy felices los dos, como en los cuentos. Pero ahora duérmete, que ya es tarde y mañana tendrás que madrugar. – Bajó con...

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