El escuerzo

El escuerzo

Lee atentamente el siguiente relato:         El escuerzo Leopoldo Lugones Un día de tantos, jugando en la quinta de la casa donde habitaba la familia, di con un pequeño sapo que, en vez de huir como sus congéneres más corpulentos, se hinchó extraordinariamente bajo mis pedradas. Horrorizábanme los sapos y era mi diversión aplastar cuantos podía. Así es que el pequeño y obstinado reptil no tardó en sucumbir a los golpes de mis piedras. Como todos los muchachos criados en la vida semi-campestre de nuestras ciudades de provin-cia, yo era un sabio en lagartos y sapos. Además, la casa estaba situada cerca de un arroyo que cruza la ciudad, lo cual contribuía a aumentar la frecuencia de mis relaciones con tales bichos. Entro en estos...

Leer Más

El origen del Calafate – Adaptación

El origen del Calafate – Adaptación

Lee atentamente el siguiente relato:         El origen del Calafate Susana C. Otero (adaptación) Dicen que dicen los abuelos sabios que, por aquellos tiempos, cuando los tehuelches eran los dueños de la tierra, cada vez que el invierno se acercaba era menester levantar los toldos y emigrar para buscar alimento y calor. En invierno, la nieve lo cubría todo, disfrazando con su manto blanco la superficie y el sol no hacía otra cosa que dar luz, pues el calor no llegaba a esos lejanos lugares. Los bosques se teñían con diferentes matices, abundaban los tonos amarillos, casi dorados, o el anaranjado que subía hasta convertirse en un intenso y endiablado rojo. Estas transformaciones se siguen repitiendo a pesar de haber transcurrido el...

Leer Más

Luna

Luna

Lee atentamente el siguiente texto:         Luna Enrique Anderson Imbert Jacobo, el niño tonto, solía subirse a la azotea y espiar la vida de los vecinos. Esa noche de verano el farmacéutico y su señora estaban en el patio, bebiendo un refresco y comiendo una torta, cuando oyeron que el niño andaba por la azotea. -¡Chist! -cuchicheó el farmacéutico a su mujer-. Ahí está otra vez el tonto. No mires. Debe de estar espiándonos. Le voy a dar una lección. Sígueme la conversación, como si nada… Entonces, alzando la voz, dijo: -Esta torta está sabrosísima. Tendrás que guardarla cuando entremos: no sea que alguien se la robe. -¡Cómo la van a robar! La puerta de la calle está cerrada con llave. Las ventanas, con las persianas...

Leer Más