Nunca me pega

Nunca me pega

Lee atentamente el siguiente relato:         Nunca me pega Cecilia Solá – ¿Pero te pega? -me pregunta la policía, una chica jovencita, con el pelo recogido que me hace acordar un poco a mi hija. – ¿Te pega o no te pega, mamita? Decidite, porque no podemos andar tomando denuncias por boludeces- No sé qué decirle. Mi amiga me dijo que diga que sí, porque si no, no me van a dar pelota, pero no sé qué decir. Porque Dardo nunca me dio un puñetazo. Ni una cachetada, ni una patada, ni siquiera me empujó. Pero le tengo miedo, igual le tengo mucho miedo cuando hago algo que no le gusta y él me mira y hace ese gesto con las manos, como que aprieta algo, y después descarga un puñetazo contra la pared, cerquita, cerquita, de donde está mi cabeza, pero no me pega....

Leer más

Del que no se casa

Del que no se casa

Lee atentamente el siguiente relato:         Del que no se casa Roberto Arlt Yo me hubiera casado. Antes sí, pero ahora no. ¿Quién es el audaz que se casa con las cosas como están hoy? Yo hace ocho años que estoy de novio. No me parece mal, porque uno antes de casarse «debe conocerse» o conocer al otro, mejor dicho, que el conocerse uno no tiene importancia, y conocer al otro, para embromarlo, sí vale. Mi suegra, o mi futura suegra, me mira y gruñe, cada vez que me ve. Y si yo le sonrío me muestra los dientes como un mastín. Cuando está de buen humor lo que hace es negarme el saludo o hacer que no distingue la mano que le extiendo al saludarla, y eso que para ver lo que no le importa tiene una mirada agudísima. A los dos años de estar de novio, tanto...

Leer más

Mi apología

Mi apología

Lee atentamente el siguiente relato:         Mi apología Woody Allen De todos los hombres célebres que han existido el que más me habría gustado ser es Sócrates. Y no sólo porque fue un gran pensador, pues a mí también se me reconocen varias intuiciones razonablemente profundas; si bien las mías giran invariablemente en torno a una azafata de la aviación sueca y unas esposas. No, lo que más me atrae de este sabio entre los sabios de Grecia es su valor ante la muerte. No quiso renunciar a sus principios, sino que prefirió dar su vida para demostrarlos. Personalmente, la idea de morir me asusta, y cualquier ruido inconveniente, tal como el escape de un automóvil, me sobresalta hasta el punto de echarme en los brazos de la persona con la que estoy conversando. Al...

Leer más