La carretera

La carretera

Lee atentamente el siguiente relato:         La carretera Ray Bradbury La lluvia fresca de la tarde había caído sobre el valle, humedeciendo el maíz en los sembrados de las laderas, golpeando suavemente el techo de paja de la choza. La mujer no dejaba de moverse en la lluviosa oscuridad, guardando unas espigas entre las rocas de lava. En esa sombra húmeda, en alguna parte, lloraba un niño. Hernando esperaba que cesara la lluvia, para volver al campo con su arado de rejas de madera. En el fondo del valle hervía el río, espeso y oscuro. La carretera de hormigón —otro río— yacía inmóvil, brillante, vacía. Ningún auto había pasado en esa última hora. Era, en verdad, algo muy raro. Durante años no había transcurrido una hora sin...

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Una historia de Ciencia-Ficción

Una historia de Ciencia-Ficción

Lee atentamente el siguiente relato:         Una historia de Ciencia-Ficción La nave espacial voló varias veces alrededor del nuevo planeta. El planeta era azul y verde. Ellos no podían ver la superficie porque había muchas nubes. La nave descendió lentamente a través de las nubes y aterrizó en medio de un bosque. Los dos astronautas se pusieron sus trajes espaciales, abrieron la puerta, bajaron cuidadosamente la escalera y empezaron a caminar sobre el planeta. La mujer miró una pequeña unidad de control en su brazo. —Todo está bien, le dijo al hombre. Podemos respirar el aire… es una mezcla de oxígeno y nitrógeno. Ambos se quitaron los cascos y respiraron profundamente. Miraron todo con cuidado. Todas las plantas y animales...

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Robotobor

Robotobor

Lee atentamente el siguiente relato:         Robotobor Marco Denevi Tenía la apariencia de una gran lata de querosén, eso sí, flamante, reluciente, un chiche. Pero en la parte de arriba sobresalía una segunda lata, más pequeña, redonda, con varios agujeros y toda erizada de palancas, de botones y de llaves como las de la luz. […] La cosa sucedió por etapas, pero tan rápidamente que no me daba tiempo a reponerme de un susto cuando ya un nuevo sobresalto me hacía retroceder en el sofá. Primero el cacharro lanzó una especie de zumbido y se estremeció como si tomara vida. Después dos orificios de la latita superior se iluminaron de rojo. En seguida la lata de abajo, la más grande, empezó a aumentar de estatura, y era porque se iba...

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