El animal más raro de la Tierra

El animal más raro de la Tierra

Lee atentamente el siguiente relato:         El animal más raro de la Tierra Álvaro Menén Desleal Para terminar este Informe sobre nuestro primer viaje de estudios a la Tierra, tan felizmente culminado, quiero referirme, distinguidos colegas, a una de las criaturas más interesantes que nos fue dable observar. Se trata de un mamífero vertebrado que puebla el planeta en todas sus latitudes, instalado ya en cubiles toscos en la campiña, ya en los altos edificios de las ciudades en que se almacenan alimentos y agua y se utiliza energía eléctrica. Pese a la persecución y a las depredaciones de otras especies animales, algunas físicamente superiores; pese a ser -excepción hecha de cierto otro mamífero vertebrado- el único animal que...

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El cosmonauta

El cosmonauta

Lee atentamente el siguiente cuento:         El Cosmonauta por Ángel Arango Git flageló a Nuí. Ella dio saltos de alegría sobre el polvo azul. —Acércate —dijo Git. Nuí avanzó con sus pinzas y se las enseñó a Git. Un tentáculo de Git rodó echando humo hacia Nuí. —¡Córtalo! ¡Córtalo! —suplicó Git. Nuí lo mordió en tres partes: ¡choc! ¡choc! ¡choc! Se comió una. Git se comió otra. La tercera escapó corriendo sobre el polvo azul y dio un hijo. Nuí agarró al otro hijo de Git por un tentáculo y le cortó la mitad. —Más, más… —pidió él. Pero Nuí estaba detrás del pedazo que había cortado; se le fue entre el polvo. Nuí se dio golpecitos en el carapacho con las pinzas y lanzó un chorro amarillo...

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Los Omicritas y el Hombre Pez

Los Omicritas y el Hombre Pez

Lee atentamente el siguiente relato:         Los Omicritas y el Hombre Pez Juan Jacobo Bajarlia La pecera medía dos metros de alto por uno y medio de ancho. Era de un material rojizo e irrompible, semejante a un cristal de color. Estaba emplazada sobre un promontorio, en el cruce de dos canales cuyas aguas, provenientes del deshielo de los casquetes polares de Omicron B, se introducían en ella renovándola permanentemente. En el agua de la pecera se movía (nadaba) el hombre-pez. Medía 50 centímetros de largo, y braceaba con lentitud, como si estuviera meditando. A veces se paraba y miraba extrañamente a los niños marcianos que lo contemplaban. Entonces, éstos lo amedrentaban y le hacían piruetas. Y el hombre-pez recobraba la lentitud...

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