El amo de Moxon

El amo de Moxon

Lee atentamente el siguiente relato:         El amo de Moxon Ambrose Bierce –¿Lo dice en serio? ¿De veras cree que una máquina puede pensar? La respuesta tardó en llegar. Moxon había concentrado su mirada en los fantásticos dibujos que proyectaban las llamas del hogar. Ya hacía unos días que yo observaba en él una tendencia creciente a postergar la respuesta a la más anodina de las preguntas. Y no obstante, tenía un aspecto preocupado, más que de meditación; era como “si su cerebro sólo pudiera estar ocupado en una sola cosa”. –¿Qué es una máquina? –inquirió un poco después -. Esta palabra tiene diversas acepciones. Por ejemplo, tomemos la definición de un diccionario: “Todo instrumento u organización por el que...

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La culpa es del robot

La culpa es del robot

Lee atentamente el siguiente cuento:         La culpa es del robot Daína Chaviano La Habana, 19 de febrero de 2157 Querido Reni:    Aprovecho que Leda va hacia Ganimedes y te envío estas líneas. Apenas se enteró de nuestra separación y de mi congoja por tu partida, se ofreció para llevar mi carta y, de este modo, hacerla llegar más pronto. Aunque, según me dijo, su escala en Deimos será corta, podrá dejarla en el correo del aeródromo antes de continuar el viaje. Robi me entregó tu nota de despedida. No puedes imaginarte mi desconsuelo. La he leído tantas veces que algunas letras se han borrado. ¡Pero querido! ¿No comprendes que nuestro matrimonio no debe terminar por esa tontería? Es absurdo pensar semejante cosa. Todo ha sido...

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La carretera

La carretera

Lee atentamente el siguiente relato:         La carretera Ray Bradbury La lluvia fresca de la tarde había caído sobre el valle, humedeciendo el maíz en los sembrados de las laderas, golpeando suavemente el techo de paja de la choza. La mujer no dejaba de moverse en la lluviosa oscuridad, guardando unas espigas entre las rocas de lava. En esa sombra húmeda, en alguna parte, lloraba un niño. Hernando esperaba que cesara la lluvia, para volver al campo con su arado de rejas de madera. En el fondo del valle hervía el río, espeso y oscuro. La carretera de hormigón —otro río— yacía inmóvil, brillante, vacía. Ningún auto había pasado en esa última hora. Era, en verdad, algo muy raro. Durante años no había transcurrido una hora sin...

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