El marinero de Ámsterdam

El marinero de Ámsterdam

Lee atentamente el siguiente relato:         El marinero de Ámsterdam Guillaume Apollinaire I El bergantín holandés Alkmar regresaba nuevamente de Java, cargado de especias y otros elementos preciados. Hizo escala en Southampton y se autorizó a la tripulación a bajar a tierra. Uno de ellos, Hendrijk Versteeg, traía un mono en el hombro derecho, un loro en el izquierdo y, pendiente de la espalda, una farda de tejidos hindúes, que pensaba vender en la ciudad junto con los animales. Era el inicio de la primavera y anochecía pronto. Hendrijk Versteeg caminaba velozmente por las calles un poco sombrías que apenas iluminaba la luz de gas. El marino pensaba en su pronto regreso a Ámsterdam, en su madre, a quien hacía tres años que no veía, en su novia, que lo aguardaba...

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El diablo en Capibara-Cué

El diablo en Capibara-Cué

Lee atentamente el siguiente relato:         El diablo en Capibara-Cué Velmiro Ayala Gauna Si en Verona fue famoso el antagonismo entre Montescos y Capuletos, en Capibara-Cué no lo era menos la enemistad que separaba a los Echebarne de los Teixeira, aunque, para decir verdad, era solamente entre los respectivos jefes de familia que impusieron a sus miembros las consecuencias de su rencor. El asunto se originó cuando durante una de las fiestas patronales cuando ambos, un poco «alegres», se desafiaron a una pulseada y don Tomás, «El Vasco», consiguió vencer a don Casimiro, «El Gallego», victoria que el segundo se negó a reconocer alegando que su adversario «había dado el envión antes de la señal del comienzo». -Estos...

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Los tres estudiantes

Los tres estudiantes

Lee atentamente el siguiente relato:         Los tres estudiantes Arthur Conan Doyle En el año 1886, a causa de ciertas circunstancias que no creo necesario relatar, Oboti y yo pasamos unas semanas en cierta capital donde existe una famosa universidad. Aunque estoy autorizado a narrar la extraña aventura que protagonizamos allí, lo haré con el mayor cuidado, porque provocaríamos un gran escándalo si llegara a saberse quiénes intervinieron en este asunto. Este riesgo me hubiera mantenido en total silencio, si no fuera porque en esta ocasión, más que en ninguna otra, mi héroe demostró su ingenio y sus maravillosas cualidades de observador. Hechas estas aclaraciones, comenzaré la narración, con la seguridad de que bajo los nombres falsos a los que recurro, será...

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