Día de Partida

Día de Partida

Lee atentamente el siguiente relato:         Día de Partida Scotty se ajustó la corbata negra de lazo, después llamó a la puerta. -Servicio de cuarto. Tras el tercer golpe sin respuesta, Scotty usó la llave maestra para abrir la puerta del cuarto de hotel. -¿Señor Williams? El camarero acababa de empujar el carrito dentro del cuarto cuando vio el cadáver. Era el señor Williams, desnudo salvo por la sangre. Una cinta roja serpenteaba a través de la alfombra, terminando junto al tocador. Frente a éste estaba tendido el huésped de edad madura, con la cabeza destrozada. Scotty salió corriendo del cuarto y chocó con una criada que llevaba toallas limpias al cuarto de al lado. El Chantel era uno de los hoteles pequeños más coquetos de...

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El crimen casi perfecto

El crimen casi perfecto

Lee atentamente el siguiente relato:         El crimen casi perfecto Roberto Arlt La coartada de los tres hermanos de la suicida fue verificada. Ellos no habían mentido. El mayor, Juan, permaneció desde las cinco de la tarde hasta las doce de la noche (la señora Stevens se suicidó entre las siete y las diez de la noche) detenido en una comisaría por su participación imprudente en una accidente de tránsito. El segundo hermano, Esteban, se encontraba en el pueblo de Lister desde las seis de la tarde de aquel día hasta las nueve del siguiente, y, en cuanto al tercero, el doctor Pablo, no se había apartado ni un momento del laboratorio de análisis de leche de la Erpa Cía., donde estaba adjunto a la sección de dosificación de mantecas...

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Implacablemente suyo

Implacablemente suyo

Lee atentamente el siguiente texto:         Implacablemente suyo Luciano Sívori Estimado Dr. Álvarez: Su prolongado silencio ha disparado un estado de alarma en mí, un perspicaz sentido de la realidad que me rodea y –si se me permite agregar– la íntima certeza de que mi situación lo ha apartado al fin. Soy un hombre enfermo, usted lo sabe mejor que nadie. El cerebro me juega malas pasadas, las ideas se enredan, se tropiezan unas con otras. Hoy me miré al espejo y mi reflejo me guiñó un ojo. Escucho golpes secos, ásperos, que llegan desde una de las habitaciones. Pum. Pum. PUM. Algunas noches, los gritos no me dejan conciliar el sueño. Estoy perdiendo la cabeza, doctor. Es preciso que regrese de su viaje, o de donde quiera que...

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