La Rebelión

La Rebelión

Lee atentamente el siguiente relato:           La Rebelión Virgilio Díaz Grullón ¿Por qué no te casas, tía Julia? – – Porque nadie ha querido casarse conmigo, Pedrito.– Ella estaba sentada en la mecedora que impulsaba suavemente, tratando de adormecer al niño recostado en sus rodillas. – Yo me casaría contigo –, dijo él, – pero soy muy chiquito, ¿verdad?– La mujer sonrió con dulzura y le acarició el pelo mientras respondía: – Sí. Ahora estás muy chiquito; pero cuando crezcas, tal vez… – Creceré pronto, tía Julia, y entonces nos casaremos – Sí, mi hijito, y seremos muy felices los dos, como en los cuentos. Pero ahora duérmete, que ya es tarde y mañana tendrás que madrugar. – Bajó con...

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El sueño

El sueño

Lee atentamente el siguiente relato:         El sueño Ernesto E. Ezquer Zelaya ¡Aquello era un torbellino de músicas, luces y gritos! Y el constante cruzarse de colores vivos en las serpentinas, en los disfraces, en los rostros pintados, aumentaba la alegría vertiginosa en la cabecita de Antonia; que todo eso lo había visto y sentido la noche antes en el corso de Posadas, y ahora volvía a gustarlo en su sueño; allá lejos ahora, en su rancho de la costa del Aguapey, la casa de sus padres. Soñaba la paisanita, y en el espejo de su sueño volvía a aparecérsele toda la escena de brillante color y animación. Ahí junto a ella estaba de nuevo ese joven alto y bien vestido, que ―según se lo contara su prima Florencia― era nada menos...

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La fiesta ajena

La fiesta ajena

Lee atentamente el siguiente relato:         La fiesta ajena Liliana Hecker Nomás llegó, fue a la cocina a ver si estaba el mono. Estaba y eso la tranquilizó: no le hubiera gustado nada tener que darle la razón a su madre, ¿monos en un cumpleaños?, le había dicho; ¡por favor! Vos sí te crees todas las pavadas que te dicen. Estaba enojada pero no era por el mono, pensó la chica: era por el cumpleaños. —No me gusta que vayas —le había dicho—. Es una fiesta de ricos. —Los ricos también se van a cielo —dijo la chica, que aprendía religión en el colegio. —Qué cielo ni cielo —dijo la madre—. Lo que pasa es que a usted, m’hijita le gusta cagar más arriba del culo. A la chica no le parecía nada bien la forma de...

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