Lo que se dice un ídolo

Lo que se dice un ídolo

Lee atentamente el siguiente relato:         Lo que se dice un ídolo Roberto Fontanarrosa Pedrito se apioló tarde de cómo venía la mano. Porque él podía haber sido un ídolo, un ídolo popular, desde mucho tiempo antes. Lo que pasa que el Pedro, vos viste cómo es, un tipo que se pasa de correcto, de buen tipo. Decime vos, ocho años jugando en primera y no lo habían expulsado nunca. ¡Nunca, mi viejo nunca! Ni una expulsión ni una tarjeta amarilla aunque sea. Y mirá que liga, eh. Porque siempre fue para adelante y lo estrolaban que daba gusto. Muy respetado por los rivales, por el referí, por todos, pero le pegaban cada guadañazo que ni te cuento. Y sin embargo, nunca reaccionó. Mirá que más de una vez se podía haber levantado y...

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El pibe

El pibe

Lee atentamente el siguiente relato:         El pibe Cecilia Solá -¡La verdad es que no sé cómo llegaste a primer año vos, si no sabés ni escribir! Está enojado el profe, está harto de ese mocoso que se pasa la hora molestando o durmiendo en el banco, que no presta atención, que mira feo y contesta peor. El pibe también está enojado. Hace mucho que está enojado. Se revuelve en el banco y mira al compañero. -¿De qué te reís vos, pelotudo, querés que te cague a trompadas, maricón de mierda? – escupe, y su mano aprieta el lápiz que se quiebra con un chasquido que resuena como un tiro. Tiene manos grandes el pibe. Toscas, ásperas, manos que saben manejar el chicote con el que golpea al caballito que arrastra el carro con...

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El viejo

El viejo

Lee atentamente el siguiente relato:         EL VIEJO Luis Portalet No es fácil volver. Al regresar, después de un año, el viejo se cobraría los sufrimientos que le había hecho pasar a la vieja, propinándole unas poderosas trompadas en las costillas. Durante los meses que duró su aventura pasó hambre, frío, desesperación y, además, conoció gente buena, regular, mala y de lo peor… hasta que se convenció que el viejo no era tan malo. Vivir solo es difícil. Cuanto menos faltaba para llegar, más miedo sentía. Se acordaba del día en que Genaro le entregó el dinero para que fuera a comprar cigarrillos, cuando, caminando por la vereda, estrujaba los billetes en el bolsillo. Mucho tiempo esperó para librarse de la tutela de ese...

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