Viejo con árbol (Fragmento)

Viejo con árbol (Fragmento)

A continuación, lee el siguiente fragmento:   …………………………………..    A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo. Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde y se acercaba al complejo para ver los partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que...

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Un carro en la esquina (fragmento)

Un carro en la esquina (fragmento)

Lee el siguiente texto:   ………………………………………..       “-¡Sandías! El grito se disolvió en el sol. La calle Rincón parecía desarrollarse al infinito bajo el sol mañanero, sonora de pregones, densa de chicos y muchachas. Al llegar a la esquina de San Juan, Serafín paró el carro. Se secó la frente y miró. Desde un viejo tapial se volcaba sobre la vereda una cascada de madreselvas en flor. A través de la cancela de hierro, se entreveía un patio atestado de macetas y cajones de verdura. En la esquina, un bar, un puesto de diarios, muchachos… ¡fútbol! […] Junto al bar, Serafín abrió el carro y sonrió con orgullo. ¡El suyo era un carro único en Buenos...

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Los bomberos

Los bomberos

Lee el siguiente texto:   Los bomberos    Olegario no sólo fue un as del presentimiento, sino que además siempre estuvo muy orgulloso de su poder. A veces se quedaba absorto por un instante, y luego decía: “Mañana va a llover”. Y llovía. Otras veces se rascaba la nuca y anunciaba: “El martes saldrá el 57 a la cabeza”. Y el martes salía el 57 a la cabeza. Entre sus amigos gozaba de una admiración sin límites. Algunos de ellos recuerdan el más famoso de sus aciertos. Caminaban con él frente a la Universidad, cuando de pronto el aire matutino fue atravesado por el sonido y la furia de los bomberos. Olegario sonrió de modo casi imperceptible, y dijo: “Es posible que mi casa se esté quemando”. Llamaron un taxi y encargaron al chofer que...

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