Pisotón

Pisotón

Lee atentamente el siguiente texto: Pisotón Nicolás Romano Pisotón o Pata e’Cricket lo llamaban, por esos pies enormes o quizás por esa forma suya de pisar la vida o de andarla así, a los manotones, a puro pecho y hombro, a puro todo o nada. Parece que se fueran a dormir las brasas en el medio tacho. San Juan, el estiba más antiguo, va deshilachando la historia de cuando peleó solo, con otros tres viejos, en el turbal de Ensenada, y así estuvo, meta combo, hasta perder porque se quedó dormido según cuenta. Pisotón sonríe al escuchar por décima vez aquella historia; está sentado en una bita del muelle nevado, mientras revuelve con un palito de lenga los pequeños carbones encendidos que van curando las paredes humedecidas con grapa y azúcar de un...

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Prosas de mareo

Prosas de mareo

Realiza las siguientes actividades:         Antes de leer el cuento: Conociendo nada más que su título: “Prosas de mareo”, ¿de qué se tratará el cuento? Explica brevemente con tus palabras las respuestas. Ahora, lee el cuento: Prosas de mareo Autor: Macedonio Fernández Qué extraño me pareció que yo, Luciano, que era desde quince días el mucamo de faenas varias pero la más activa la de acudir a atender o a abrir la puerta a quien llamara, al volver esta noche de domingo de mi primer salida quincenal de la casa, de la que como digo era el mucamo porteril, retornando de la alegre comida con la familia de mis parientes, siempre abundante, cordial, animada y de buen vino, cosechado en la casa, sin adulteraciones que por esto nunca...

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El almohadón de plumas

El almohadón de plumas

Lee atentamente el siguiente relato:   El almohadón de plumas de Horacio Quiroga Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Ella lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer. Durante tres meses -se habían casado en abril- vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre. La casa en que vivían...

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