El zorro y el quirquincho

El zorro y el quirquincho

Lee atentamente el siguiente texto:         El zorro y el quirquincho El zorro tenía su chacra sin sembrar desde hacía varios años. Era mal labrador y nunca le había atraído el trabajo de la tierra. Esa tarea sedentaria y sucia le parecía indigna de él, tan apuesto, tan movedizo, tan amante de los largos viajes y de la buena cacería. Pero cada día que pasaba sentía con mayor apremio la necesidad de hacer producir aquella chacra inútil, pues no siempre andaban bien sus negocios y pasaba hambre con frecuencia. La solución estaba en encontrar un socio que trabajara por los dos. Pensó en seguida en el quirquincho, que es buen labrador y que como tiene fama de ser poco inteligente, fácilmente podría aprovecharse de su trabajo. Y así...

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La piedra de hacer sopa

La piedra de hacer sopa

Lee atentamente el siguiente texto:         La piedra de hacer sopa (Cuento tradicional de origen belga) Érase una vez, un soldado que volvía de la guerra. Llegó un día a un pueblo, un día en que frío soplaba el viento, el cielo era plomizo y el pobre soldado tenía hambre. Se detuvo ante una casa de las afueras y pidió algo para comer. ―No tenemos nada ni siquiera para nosotros ―le dijeron, de modo que el soldado siguió su camino. Se detuvo en la casa siguiente y volvió a pedir un mendrugo de pan. ―No tenemos ni para nosotros mismos ―le volvieron a decir. ―¿Tenéis acaso una gran olla? ―preguntó el soldado. ―Sí, tenemos un gran caldero de hierro. ―¿Tenéis un poco de agua? ―siguió preguntando. ―Sí, de eso hay...

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La bolsita maravillosa

La bolsita maravillosa

Lee atentamente el siguiente relato:         La bolsita maravillosa Un día, cuando yo estaba sentado en mi negocio, apareció un chino que quería venderme algunas cosas. Habló un rato y después, haciéndose el distraído, con un movimiento rápido agarró la bolsita que estaba sobre el mostrador y se fue, sin siquiera tratar de esconderla. Yo salí detrás de él, lo seguí unas cuadras y finalmente lo tomé de la ropa y le pedí que devolviera lo que me había robado. El chino no pareció ni siquiera preocuparse; dijo que yo estaba loco y trató de alejarme. Como empezamos a discutir, algunas personas se acercaron a curiosear. Me aconsejaron que fuera a ver al juez, para que éste hiciera justicia. Cuando el juez nos preguntó la razón de...

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