El perro, la culebra y el niño

El perro, la culebra y el niño

Lee atentamente el siguiente relato:         El perro, la culebra y el niño Vino el quinto privado ante el rey y dijo: —Loado sea Dios. Tú eres entendido y mesurado, sabes que no debe hacerse alguna cosa apresuradamente antes que sepas la verdad; si por el contrario lo hicieres, será gran locura, y cuando lo quieras enmendar, no podrás, y te acontecerá como al dueño de un perro. —¿Cómo fue eso? —Señor, oí decir que un hombre, al servicio del rey, tenía un perro de caza muy bueno y muy inteligente, nunca le mandaba hacer cosa que no la hiciese. Vino un día que su mujer se fue a ver a sus parientes y le acompañó toda la servidumbre. Y dijo a su marido: —Quédate con tu hijo que está durmiendo en la cuna, yo me tardaré allá, luego estaré aquí. El hombre se sentó...

Leer más

Juan sin miedo

Juan sin miedo

Lee atentamente el siguiente relato:         Juan Sin Miedo Era un muchacho fuerte y robusto, de unos veinte años, que se llamaba Juan Sin Miedo, porque no tenía miedo a nada; de nada ni por nada. Siempre estaba diciendo: –Yo no sé lo que es el miedo y me gustaría saberlo. Un día que sus padres comentaban con el sacristán de la iglesia que su hijo no conocía el miedo y que le gustaría conocerlo, dijo el sacristán que él se comprometía a enseñarle lo que era el miedo; que fuera esa noche por su casa. Cuando llegó a casa el muchacho, le dijeron los padres lo que el sacristán había dicho y, después de cenar, se marchó Juan Sin Miedo a la casa del sacristán. Estaban acabando de cenar el sacristán y la sacristana, y después de estar hablando un rato de lo del miedo,...

Leer más

El Paje y el Rey

El Paje y el Rey

Lee atentamente el siguiente relato:         El Paje y el Rey (Cuento Europeo) Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente que, como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una gran sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre. Un día, el rey lo mandó llamar. -Paje -le dijo- ¿cuál es el secreto? -¿Qué secreto, Majestad? -¿Cuál es el secreto de tu alegría? -No hay ningún secreto, Majestad. -No me mientas, paje. He mandado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira. -No le miento, Majestad. No guardo ningún secreto. -¿Por qué estás siempre alegre y feliz? ¿Eh? ¿Por qué?...

Leer más