La carretera (Fragmento)

La carretera (Fragmento)

Lee atentamente el siguiente relato:         La carretera Ray Bradbury La lluvia fresca de la tarde había caído sobre el valle, humedeciendo el maíz en los sembrados de las laderas, golpeando suavemente el techo de paja de la choza. La mujer no dejaba de moverse en la lluviosa oscuridad, guardando unas espigas entre las rocas de lava. En esa sombra húmeda, en alguna parte, lloraba un niño. Hernando esperaba que cesara la lluvia, para volver al campo con su arado de rejas de madera. En el fondo del valle hervía el río, espeso y oscuro. La carretera de hormigón —otro río— yacía inmóvil, brillante, vacía. Ningún auto había pasado en esa última hora. Era, en verdad, algo muy raro. Durante años no había transcurrido una hora sin...

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Día de Partida

Día de Partida

Lee atentamente el siguiente relato:         Día de Partida Scotty se ajustó la corbata negra de lazo, después llamó a la puerta. -Servicio de cuarto. Tras el tercer golpe sin respuesta, Scotty usó la llave maestra para abrir la puerta del cuarto de hotel. -¿Señor Williams? El camarero acababa de empujar el carrito dentro del cuarto cuando vio el cadáver. Era el señor Williams, desnudo salvo por la sangre. Una cinta roja serpenteaba a través de la alfombra, terminando junto al tocador. Frente a éste estaba tendido el huésped de edad madura, con la cabeza destrozada. Scotty salió corriendo del cuarto y chocó con una criada que llevaba toallas limpias al cuarto de al lado. El Chantel era uno de los hoteles pequeños más coquetos de...

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El colectivo fantasma

El colectivo fantasma

Lee atentamente el siguiente relato:         El colectivo fantasma Ricardo Mariño El más fastidioso de los muertos se llamaba Tomás Bondi. Frecuentemente el encargado del cementerio encontraba tierra removida junto a la tumba de Tomás y advertía que la lápida de mármol, donde decía “Tomás Bondi (1939-2004) Premio Volante de Oro al mejor colectivero”, estaba corrida un metro o dos. El finado Tomás Bondi extrañaba a su colectivo. A diferencia de los demás muertos a quienes a lo sumo se les daba por aullar o salir a dar una vuelta convertidos en fantasmas, él necesitaba manejar un poco su colectivo. Salía de la tumba, pasaba ante el encargado del cementerio, que no lo veía porque los fantasmas son invisibles, y caminaba...

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