La vísperas de Fausto

La vísperas de Fausto

Lee atentamente el siguiente relato:         Las vísperas de Fausto Adolfo Bioy Casares Esa noche de junio de l540, en la cámara de la torre, el doctor Fausto recorría los anaqueles de su numerosa biblioteca. Se detenía aquí y allá; tomaba un volumen, lo hojeaba nerviosamente, volvía a dejarlo. Por fin escogió los Memorabilia de Jenofonte. Colocó el libro en el atril y se dispuso a leer. Miró hacía la ventana. Algo se había estremecido afuera. Fausto dijo en voz baja: Un golpe de viento en el bosque. Se levantó, apartó bruscamente la cortina. Vio la noche, que los árboles agrandaban. Debajo de la mesa dormía Señor. La inocente respiración del perro afirmaba, tranquila y persuasiva como un amanecer, la realidad del mundo....

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La Tierra se examina

La Tierra se examina

Lee atentamente el siguiente relato:         La Tierra se examina José Antonio del Cañizo La O.G.U., Organización de Galaxias Unidas, celebraba una asamblea general. Su presidente abrió la sesión. – Señores representantes de todos los planetas habitados, se debatirá la admisión del planeta llamado Tierra, del Sistema Solar de la Vía Láctea, que ha solicitado pertenecer a la OGU. La señora representante de la Tierra tiene la palabra. Todos los asistentes a la asamblea aplaudieron un poco cuando la representante de la Tierra subió el estrado. Miles de seres extrañísimos la miraban. La mujer habló de las cosas buenas de la Tierra: la cultura, el arte, la ciencia, la música… Luego el presidente ordenó: – Pasemos a...

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El sueño

El sueño

Lee atentamente el siguiente relato:         El sueño Ernesto E. Ezquer Zelaya ¡Aquello era un torbellino de músicas, luces y gritos! Y el constante cruzarse de colores vivos en las serpentinas, en los disfraces, en los rostros pintados, aumentaba la alegría vertiginosa en la cabecita de Antonia; que todo eso lo había visto y sentido la noche antes en el corso de Posadas, y ahora volvía a gustarlo en su sueño; allá lejos ahora, en su rancho de la costa del Aguapey, la casa de sus padres. Soñaba la paisanita, y en el espejo de su sueño volvía a aparecérsele toda la escena de brillante color y animación. Ahí junto a ella estaba de nuevo ese joven alto y bien vestido, que ―según se lo contara su prima Florencia― era nada menos...

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