El tigre

El tigre

Lee atentamente el siguiente relato y realiza las actividades a continuación:         El tigre    A don Julián, el Vasco, tantas cosas le habían contado del tigre, y tales, que le había cobrado un miedo fantasmagórico. Un día se fue a hachar leña al montecito, y al ruido insólito de los golpes apareció de repente entre un garabato que estaba allí cerca, una cabeza de gato, chata y amarilla, con dos ojazos amarillos como refucilo, y se puso a mirarlo. Don Julián bajó el hacha y se puso a mirarla también. Hasta que al fin se cansó y le dio rabia. -¡Arripoa, gato! –le dijo. Y le tiró el hacha para espantarlo. La bestia dio un bramido feroz, y cayó al suelo, partida la cabeza como una sandía por el proyectil formidable, que...

Leer Más

El Otro Yo

El Otro Yo

Lee atentamente el siguiente relato:         El Otro Yo Mario Benedetti Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo. El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo. Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió...

Leer Más

La carretera (Fragmento)

La carretera (Fragmento)

Lee atentamente el siguiente relato:         La carretera Ray Bradbury La lluvia fresca de la tarde había caído sobre el valle, humedeciendo el maíz en los sembrados de las laderas, golpeando suavemente el techo de paja de la choza. La mujer no dejaba de moverse en la lluviosa oscuridad, guardando unas espigas entre las rocas de lava. En esa sombra húmeda, en alguna parte, lloraba un niño. Hernando esperaba que cesara la lluvia, para volver al campo con su arado de rejas de madera. En el fondo del valle hervía el río, espeso y oscuro. La carretera de hormigón —otro río— yacía inmóvil, brillante, vacía. Ningún auto había pasado en esa última hora. Era, en verdad, algo muy raro. Durante años no había transcurrido una hora sin...

Leer Más