El viento Zonda

El viento Zonda

Lee atentamente el siguiente relato:         El viento Zonda Leyenda Calchaquí Agazapado en un roquedal calcinado por el sol de la siesta, en plena cordillera, Gilanco y sus bravos calchaquíes aguardan el paso de una tropilla de guanacos. Tres días y tres noches persiguiendo sin descanso al astuto y huidizo animal, han desarrollado en los hombres una ferocidad implacable. – No escaparán – dice Gilanco. Confía en el hábil manejo de las boleadoras, en su capacidad para esconderse y saltar ágilmente sorprendiendo a la presa sin darle tregua. Alto y recio exponente de su raza, Gilanco no respeta las leyes de su tribu, ni los consejos de sus mayores: “Cazarás sólo los machos adultos, respetarás las hembras cargadas y sus...

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El árbol del pan

El árbol del pan

Lee atentamente el siguiente relato:         El árbol del pan Leyenda de la India. En una choza, cerca del bosque, vivía un anciano con su hijo, su criado y su perro. Vivían humildemente y nadie se interesaba en ellos, pero eran amados por Brahma, el omnipotente, el compasivo. Un día comenzó a caer una lluvia torrencial. Era la temporada lluviosa y parecía que iba a llover eternamente. Los habitantes de la choza no se atrevían a salir y todo lo que tenían para comer eran cuatro grandes hogazas de pan, con lo que esperaban subsistir hasta que terminase la lluvia. Una de esas noches de tormenta, cuando los tres hombres estaban sentados a la mesa y el perro dormía a los pies de su amo, golpearon a la puerta. Era un mendigo que rogaba un...

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La laguna de Leandro

La laguna de Leandro

Lee atentamente el siguiente relato:         La leyenda de la Laguna de Leandro Cuenta la leyenda de la Laguna de Leandro, que hace muchos años, en Queragua, vivía un runa llamado así, buen hombre y trabajador. Poseía un rancho de adobe, un rebaño de ovejas, una tropa de llamas y estaba casado. En uno de sus viajes a la zona de Tres Morros conoció un arriero anciano que le contó que en tiempos de la conquista española llegaron emisarios del Inca Atahualpa, pidiendo todo el oro. Cuando se enteraron de que el Inca había muerto, no quisieron que los tesoros cayeran en manos enemigas, y los arrojaron en la zona de una solitaria laguna a 4.170 metros sobre el nivel del mar, al noroeste de Humahuaca (Jujuy, Argentina). Leandro y su esposa no...

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