El Minotauro

El Minotauro

Lee detenidamente el siguiente mito:         El Minotauro    En la mitología griega, el Minotauro era un monstruo que tenía cabeza de toro y cuerpo de hombre. Era hijo de Pasífae, reina de Creta, y de un toro blanco como la nieve, que el dios Poseidón le había enviado al marido de Pasífae, el rey Minos, para que lo sacrificara. Sin embargo, Minos no quiso sacrificar al animal, entonces, Poseidón, en castigo por la desobediencia, hizo que Pasífae, se enamorara del toro; de la unión de ambos nació el Minotauro. Después del nacimiento de éste, Minos ordenó al arquitecto Dédalo la construcción de un laberinto tan intrincado, que fuera imposible salir de él sin ayuda. Allí fue encerrado el Minotauro y lo alimentaban con jóvenes doncellas. El héroe griego Teseo quiso...

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El origen del fuego

El origen del fuego

Lee atentamente el siguiente relato:         El origen del fuego Mito Guaraní Susana C. Otero (adaptaciones) Dicen que dicen… …que hace mucho, pero mucho tiempo, los buitres eran los únicos poseedores del fuego. Ellos eran los únicos dueños y solamente ellos podían cocinar los alimentos. Cierta vez, un sapo habló con el dios Tupá y entre los dos planearon quitarle a los buitres tan preciado bien, para obsequiárselo a los hombres. Tupá interrogó al sapo, preguntándole si él lo ayudaría obtener el fuego. -Si tú me ayudas yo acepto el desafío – dijo el sapo, y entre los dos planearon tan difícil cometido. Tupá dijo que él se tiraría al suelo y se haría pasar por muerto. Y así lo hizo. Allí estaba Tupá desparramado por el piso haciéndose el muerto,...

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Dafne y Apolo

Dafne y Apolo

Lee atentamente el siguiente relato:         Dafne y Apolo Cierta vez, estaba Apolo disparando sus flechas y logró dar muerte a una gran serpiente venenosa. Aunque varios de sus tiros erraron el blanco, pues el ofidio se movía velozmente, logró matarla. Cuando se acercó a su presa, descubrió entre el follaje un resplandor dorado: era Eros, el dios del amor. Eros, hijo de Afrodita, es un niño con alas de oro que atraviesa con sus flechas el corazón de los hombres y de los dioses para inspirarles el amor. Al ver las flechas de Apolo se había acercado curioso y, habiendo tomado una, jugaba con ella simulando dispararla con su pequeño arco. Molesto, el dios Apolo lo increpó: − ¡Deja esa flecha, Eros! Es un arma demasiado poderosa para que la utilice un niño. Con...

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