El mito de Aracne

El mito de Aracne

A continuación, lee atentamente el siguiente relato:       El mito de Aracne Aracne era una de las mejores tejedoras de toda Grecia, sus bordados eran tan maravillosos que la gente comentaba que sus habilidades le habían sido concedidas por Atenea, diosa de la sabiduría y patrona de los artesanos. Pero Aracne tenía un gran defecto, era una muchacha muy vanidosa y decía, continuamente, que ella era la mejor tejedora. Un día, la orgullosa Aracne, no puedo aguantar más los comentarios de sus vecinos y llegó a compararse con Atenea. Se paseaba el día lanzado desafíos a la diosa e invitándola a participar en un concurso para ver cuál de las dos tejía mejor. La diosa Atenea quiso darle una lección a Aracne y bajó desde el Olimpo a la Tierra para aceptar su reto. Entre...

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El Mito: Teoría + Mito de Teseo

El Mito: Teoría + Mito de Teseo

Lee la siguiente teoría acerca del Mito:         EL MITO El mito es un relato tradicional donde personaje extraordinarios realizan acciones sobrenaturales. En un principio, los mitos fueron transmitidos oralmente de generación en generación, y luego, los recopiladores hicieron las versiones escritas que llegaron hasta nuestros días. En los mitos, la narración se inscribe en épocas lejanas e imprecisas, en las que los mortales interactúan con las divinidades en un período anterior al tiempo histórico. El espacio en el que habitan los dioses se diferencia del que ocupan los mortales o los muertos, pero muchas veces los personajes suelen desplazarse de un lugar a otro. El mito es esencialmente un relato de carácter religioso y trata de explicar el origen del hombre,...

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Wainamoinen y el gigante Wipunen – Núcleos Narrativos

Wainamoinen y el gigante Wipunen – Núcleos Narrativos

Lee atentamente el siguiente relato:         Wainamoinen y el gigante Wipunen El viejo, el impasible Wainamoinen, el runoya inmortal, hallábase ocupado en construir un navío, un navío nuevo, en la punta del promontorio nebuloso, de la isla rica en umbrías. Y cantaba, cantaba un canto mágico a cada parte que construía1. Pero cuando llegó el momento de ensamblar las planchas, de tajar la proa y redondear la popa, tres palabras le faltaron de repente. El viejo, el impasible Wainamoinen, el sabio sin edad, exclamó: «¡Ah, desdichado de mí! ¡Mi navío no podrá sostenerse a flote, mi nueva barca no podrá navegar en el agua!» Se puso a reflexionar profundamente preguntándose dónde encontraría las palabras, las ocultas palabras mágicas. Un pastor salió a su...

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