Wainamoinen y el gigante Wipunen – Núcleos Narrativos

Wainamoinen y el gigante Wipunen – Núcleos Narrativos

Lee atentamente el siguiente relato:         Wainamoinen y el gigante Wipunen El viejo, el impasible Wainamoinen, el runoya inmortal, hallábase ocupado en construir un navío, un navío nuevo, en la punta del promontorio nebuloso, de la isla rica en umbrías. Y cantaba, cantaba un canto mágico a cada parte que construía1. Pero cuando llegó el momento de ensamblar las planchas, de tajar la proa y redondear la popa, tres palabras le faltaron de repente. El viejo, el impasible Wainamoinen, el sabio sin edad, exclamó: «¡Ah, desdichado de mí! ¡Mi navío no podrá sostenerse a flote, mi nueva barca no podrá navegar en el agua!» Se puso a reflexionar profundamente preguntándose dónde encontraría las palabras, las ocultas palabras mágicas. Un pastor salió a su...

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El surgimiento de los Dioses Griegos

El surgimiento de los Dioses Griegos

Lee atentamente el siguiente relato:         El surgimiento de los dioses griegos Cronos (Saturno) era el más joven de los Titanes, hijos de la Madre Tierra y Urano (La tierra y el cielo). Urano, odiaba a sus hijos y los escondió en la Madre Tierra causándole gran dolor. Ésta, como venganza fabricó una hoz para Cronos y le convenció de que diese muerte a su padre. Cuando cumplió sus deseos, se desposó con su hermana Rea, pero temeroso de que sus propios hijos se levantasen en su contra, se los tragaba en cuanto nacían: primero Hestia, luego a Deméter, Hera, Hades y Poseidón. Sin embargo, cuando Zeus, su sexto hijo, estaba por nacer, Rea lo alumbró en el silencio de la noche y lo confió a los cuidados de su madre, la Madre Tierra. En lugar de entregarle al bebé,...

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El rapto de Perséfone

El rapto de Perséfone

Lee atentamente el siguiente relato:         El rapto de Perséfone Mito griego Perséfone era hija de Deméter; diosa de la naturaleza y la agricultura, y era también muy hermosa. Solía dar paseos en soledad por los campos que, en ese tiempo, estaban llenos de flores todo el año, porque no existían ni el frío ni el hambre. Cierto día, Perséfone estaba recostada en el pasto cuando oyó unos pasos muy cerca. Apenas se incorporó, vio la figura de Hades, el dios del Inframundo, quien la raptó y la llevó a su reino de tinieblas para hacerla su esposa. La madre, al advertir que su hija no regresaba, salió a buscarla. Recorrió todos los lugares posibles donde podría encontrarla y preguntó por ella a quienes se cruzaban en su camino. Sin embargo, nadie tenía noticias sobre...

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