El idioma según Fontanarrosa

El idioma según Fontanarrosa

Lee atentamente el siguiente relato:         El idioma según Fontanarrosa En esta época de globalización, aggiornate o quedás afuera… ¿De qué carajo? Ni idea… Desde que a las insignias las llaman “pins”, a los maricones “gays”, a las comidas frías “lunchs” y a los repartos de cine “castings”, Argentina no es la misma. Ahora es mucho más moderna; durante muchos años, los argentinos estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los chicos leían revistas en vez de “cómics”, los jóvenes hacían asaltos en vez de “partys”, los estudiantes pegaban “posters” creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios...

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Día de Partida

Día de Partida

Lee atentamente el siguiente relato:         Día de Partida Scotty se ajustó la corbata negra de lazo, después llamó a la puerta. -Servicio de cuarto. Tras el tercer golpe sin respuesta, Scotty usó la llave maestra para abrir la puerta del cuarto de hotel. -¿Señor Williams? El camarero acababa de empujar el carrito dentro del cuarto cuando vio el cadáver. Era el señor Williams, desnudo salvo por la sangre. Una cinta roja serpenteaba a través de la alfombra, terminando junto al tocador. Frente a éste estaba tendido el huésped de edad madura, con la cabeza destrozada. Scotty salió corriendo del cuarto y chocó con una criada que llevaba toallas limpias al cuarto de al lado. El Chantel era uno de los hoteles pequeños más coquetos de...

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Cocoliche y su aventura final

Cocoliche y su aventura final

Lee atentamente el siguiente relato:         Cocoliche y su aventura final Lucas Dalfino El barrio estaba limitado, si es correcto decirlo, por dos tagaretes descubiertos: el de la Entre Ríos, al sur, y el de la Virrey Toledo, al este. Hacia el norte, después de las tormentas, solo el laberinto arremolinado de La Talita, allá, en las vecindades de Chachapoyas, y de los Tres Cerritos, le decía basta al paso. Y al oeste, la Loma de Medeiros, pregonaba, ­hasta aquí, no más! Los tagaretes aludidos que, en los meses de sequía, eran solo un tajo callejero, cuando llegaban las lluvias asumían protagonismo. Solíamos verlos, entonces, colmados, de orilla a orilla, con sus aguas turbulentas pasar bramando como un desafío. Los changos1 más...

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