Nunca me pega

Nunca me pega

Lee atentamente el siguiente relato:         Nunca me pega Cecilia Solá – ¿Pero te pega? -me pregunta la policía, una chica jovencita, con el pelo recogido que me hace acordar un poco a mi hija. – ¿Te pega o no te pega, mamita? Decidite, porque no podemos andar tomando denuncias por boludeces- No sé qué decirle. Mi amiga me dijo que diga que sí, porque si no, no me van a dar pelota, pero no sé qué decir. Porque Dardo nunca me dio un puñetazo. Ni una cachetada, ni una patada, ni siquiera me empujó. Pero le tengo miedo, igual le tengo mucho miedo cuando hago algo que no le gusta y él me mira y hace ese gesto con las manos, como que aprieta algo, y después descarga un puñetazo contra la pared, cerquita, cerquita, de donde está mi cabeza, pero no me pega....

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El horno

El horno

Lee atentamente el siguiente relato:         El horno Joaquín Gómez Bas (adaptación) Era un invierno criminalmente frío. La idea se le ocurrió al abrir la tapa del horno y sentirse envuelto en una ola de aires caliente, achicharrante. Sería un verdadero negocio envasarlo y venderlo. Lo puso en práctica enseguida. Salió a la calle con un carrito de mano y casa por casa fue adquiriendo a precios de pichincha centenares de botellas vacías. Ya en su casa, encendió el gas del horno y aguardó a que se elevara la temperatura interior. Cuando consideró logrado el punto conveniente, abrió, metió la cabeza dentro, aspiró el aire abrasante y lo sopló en la primera botella, que tapó ajustadamente con un corcho. Repitió el procedimiento con unas cuantas y salió a venderlas....

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Deméter

Deméter

Lee atentamente el siguiente relato:         Deméter Deméter, diosa de la fecundidad, dio a Zeus una hija, Perséfone, de una belleza que cautivaba a cuantos la veían. Cierto día, Perséfone, totalmente ajena a la admiración que despertaba, recogía flores junto con las hijas de Océano. Hades, el sombrío dios de los infiernos, la contemplaba en silencio y se enamoró de ella. Precipitadamente se acercó y, sin hacer el menor ruido, la llevó consigo al reino de las tinieblas donde la hizo su esposa. Cuando Deméter bajó a la Tierra a buscar a su hija, no la encontró. Anduvo errando, entonces, nueve días con sus noches sin cesar de llamarla. Al décimo día, Helios –el dios que todo lo sabe porque contempla permanentemente lo que sucede sobre la faz de la Tierra –le reveló...

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