Facundo

Facundo

Lee atentamente el siguiente relato:         Facundo Güiraldes, Ricardo Traspuestas las penurias del viaje cayó al campamento una noche de invierno agudo. Era un inconsciente de veinte años, proyecto tal vez de caudillo; impetuoso, sin temores e insolente ante toda autoridad. De esos hombres nacían a diario en aquella época encargados luego de eliminarse entre ellos, limpiando el campo a la ambición del más fuerte. Apersonado al jefe, mostró la carta de presentación. Cambiaron cordiales recuerdos de amistad familiar y Quiroga recibió a su nuevo ayudante con hospitalidad de verdadero gaucho. Concluida la cena, al ir y venir del asistente cebador, el mocito recordó cosas de su vivir ciudadano. Atropellos y bufonadas sangrientas, que aplaudía con meneos de cabeza el...

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Relato de un náufrago (Fragmento)

Relato de un náufrago (Fragmento)

Lee atentamente el siguiente relato:         Relato de un náufrago García Márquez, Gabriel Agité la camisa desesperadamente, durante cinco minutos por lo menos. Pero pronto me di cuenta de que me había equivocado: el avión no venía hacia la balsa. Cuando vi crecer el punto negro me pareció que pasaría por encima de mi cabeza. Pero pasó muy distante, y a una altura desde la cual era imposible que me vieran. Luego dio una larga vuelta, tomó la dirección de regreso y empezó a perderse en el mismo lugar del cielo por donde había aparecido. De pie en la balsa, expuesto al sol ardiente, estuve mirando el punto negro, sin pensar en nada, hasta cuando se borró por completo en el horizonte. Entonces volví a sentarme. Me sentí desgraciado, pero como aún no había perdido la...

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La laguna de Leandro

La laguna de Leandro

Lee atentamente el siguiente relato:         La leyenda de la Laguna de Leandro Cuenta la leyenda de la Laguna de Leandro, que hace muchos años, en Queragua, vivía un runa llamado así, buen hombre y trabajador. Poseía un rancho de adobe, un rebaño de ovejas, una tropa de llamas y estaba casado. En uno de sus viajes a la zona de Tres Morros conoció un arriero anciano que le contó que en tiempos de la conquista española llegaron emisarios del Inca Atahualpa, pidiendo todo el oro. Cuando se enteraron de que el Inca había muerto, no quisieron que los tesoros cayeran en manos enemigas, y los arrojaron en la zona de una solitaria laguna a 4.170 metros sobre el nivel del mar, al noroeste de Humahuaca (Jujuy, Argentina). Leandro y su esposa no dejaban de pensar en como...

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