Maestras argentinas – Clara Dezcurra

Maestras argentinas – Clara Dezcurra

Lee atentamente el siguiente relato:         Maestras argentinas Roberto Fontanarrosa Clara Dezcurra  Clara Dezcurra toma la pluma y escribe la fecha. “16 de julio de 1840”. Luego, con la misma letra minúscula y erguida, agrega el encabezamiento: “Querida Juana”. Finalmente, tras alisar el papel que tiene la textura y la consistencia del hojaldre, embebe la pluma en la tinta negra, y redacta: Ayer decidí cambiar el método que siempre utilizamos. Quise darle a mis chicos una alternativa diferente que los arrancara de la enseñanza rutinaria. Esta vez, en clase de Habla Hispana, deje de lado nuestra clásica composición “Voyage autour de mon bureau” y quise sorprenderlos con algo propio, conocido, cercano. Fue entonces cuando les propuse escribir sobre “La vaca”....

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El camino de las lágrimas

El camino de las lágrimas

Lee atentamente el siguiente relato:         El camino de las lágrimas Bucay, Jorge Así empieza el camino de las lágrimas. Así, conectándonos con lo doloroso. Porque así es como se entra en este sendero, con este peso, con esta carga. Y también con una creencia inevitable, aunque siempre engañosa, la supuesta conciencia de que no lo voy a soportar. Aunque parezca increíble todos pensamos, al comenzar este camino, que es insoportable. No es culpa nuestra, o por lo menos no es solamente nuestra culpa… Hemos sido entrenados por los más influyentes de nuestros educadores para creer que somos básicamente incapaces de soportar el dolor de una pérdida, que nadie puede superar la muerte de un ser querido, que moriríamos si la persona amada nos deja y que no podríamos...

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Aquí se respira bien

Aquí se respira bien

Lee atentamente el siguiente relato:         Aquí se respira bien Mario Benedetti -¿Nos sentamos en éste? -pregunta el Viejo. -Mejor aquél. Tiene más sombra. Por más que nadie intenta arrebatárselo, Gustavo se cree obligado a correr para asegurarse el usufructo del banco. El padre llega después, sin apuro, con el saco en el brazo. -Se respira bien en este rinconcito -dice, y para demostrarlo resopla ostensiblemente. Luego se acomoda, saca la tabaquera y arma un cigarrillo entre las piernas abiertas. A las diez de la mañana de un miércoles, el Prado está tranquilo. Tranquilo y desierto. Hay momentos tan calmos que el ruido más cercano es el galope metálico de un tranvía de Millán. Luego un viento cordial hace cabecear dos pinos gemelos y arrastra algunas hojas...

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