El ladrón de gatos

El ladrón de gatos

Lee atentamente el siguiente relato:         El ladrón de gatos Fredric Brown El jefe de Policía de Midland City tenía dos gatos, uno de los cuales se llamaba Notita y el otro Memorión. Pero este hecho no tiene nada que ver con que los gatos fueran gatos, pues esta historia se refiere a lo que el Jefe de Policía denominó como una inexplicable serie de robos: una ola de crímenes cometidos por un solo hombre. El ladrón, forzando las puertas, penetró en diecinueve casas o apartamentos en un período de pocas semanas. Aparentemente, enfocaba su trabajo con mucho cuidado, y no parecía una simple coincidencia el que en cada casa atracada hubiese un gato. Y que sólo robase el gato. A veces descubría dinero a la vista y en otras ocasiones hallaba joyas; pero no les...

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iDiots – El cortometraje de la obsolescencia programada

iDiots – El cortometraje de la obsolescencia programada

Mira atentamente los siguientes videos:          Obsolescencia Programada – Tecnología con fecha de caducidad Descargar Video: La obsolescencia programada Luego de ver el video, contesta: 1. ¿Qué es la obsolescencia programada? ¿Qué fin persigue? 2. ¿Estás de acuerdo con ella? ¿Por qué? 3. Investiga más acerca de en internet y luego contesta: a. ¿Qué argumentos dan aquellos que la defienden? b. ¿Qué argumentan aquellos que se oponen a ella? c. ¿Cuáles de estos argumentos te parecen más acertados? d. ¿Te consideras una víctima de la obsolescencia programada? ¿Por qué? iDiots – El cortometraje de la obsolescencia programada Descargar Video: iDiots Luego de ver el corto Idiots contesta las siguientes preguntas: 1. El nombre del video es bastante fuerte,...

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Medio día de suerte

Medio día de suerte

Lee atentamente el siguiente relato:         Medio día de suerte Santiago Álvarez Luis no era nada, no valía nada. Y para colmo era el hombre con más mala suerte del mundo. Subió un escalón para ver cómo se veía la gente veinte pisos abajo: se mareó. Pero suicidarse era de cobardes y él no se consideraba ningún cobarde: bajó la cornisa. Por otro lado, para suicidarse había que tener huevos, y Luis sí que tenía huevos: subió la cornisa. Y después bajó. Y luego subió otra vez. Porque, además de todo, Luis también era inseguro. Subió y bajó durante todo el día. Al anochecer se sintió exhausto pero feliz, vivo. Por primera vez experimentaba la gratificante sensación de haber hecho algo útil con su cuerpo. Corriendo y silbando bajó quince pisos por escalera. Un vecino...

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