Dos amigos

Dos amigos

Lee atentamente el siguiente relato:         Dos amigos Fausto Burgos Cuando lo vi venir por el medio de la calle, arreando cuatro burros cenizos, cabezudos, grandotes, por la estampa de las bestias, pensé que el mozo era de Susques. ¡San Antonio de los Cobres! ¡Susques!; más de ochenta leguas de pampas desoladas y de serranías. Me entregó una carta; lo miré de alto a abajo; creía yo que el cerrero llegaba despeado, hambriento con ganas de tirarse sobre su poncho, debajo de un árbol. Para curiosear en su vida, inicié el diálogo: ―¿No trajiste chalona? (Chalona es el tasajo de cabra). ―Nada, señor. ―¿Y cómo te quitaste el hambre en todo el camino? Pienso que tu apetito no ha de ser dormilón… ―Con esto, señor. Sacó del...

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Los estornudos

Los estornudos

Lee atentamente el siguiente relato:         Los estornudos Conrado Nalé Roxlo Los estornudos no suelen traer nada bueno, decían las viejas de antes, y tenían razón; pues lo que traen o anuncias, rapé aparte, es un resfriado. Pero yo sé de unos estornudos que fueron el soplo inspirador de cierta notable pieza literaria; y eso que no fueron musicales expresiones de una nariz célebre por su belleza, como la de Cleopatra, cosa que habría justificado un madrigal, sino rotundas explosiones de las de un chinito, bastante retobado él, inspector de escuelas provinciales. Misterios de la poesía que la ciencia no se explica. Las cosas ocurrieron así. El señor inspector penetró en el aula, y, tras de retribuir con una sonrisa de vinagre de...

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Génesis, 2

Génesis, 2

Lee atentamente el siguiente relato:         Génesis, 2 Marco Denevi Imaginad que un día estalla una guerra atómica. Los hombres y las ciudades desaparecen. Toda la tierra es como un vasto desierto calcinado. Pero imaginad también que en cierta región sobreviva un niño, hijo de un jerarca de la civilización recién extinguida. El niño se alimenta de raíces y duerme en una caverna. Durante mucho tiempo, aturdido por el horror de la catástrofe, sólo sabe llorar y clamar por su padre. Después sus recuerdos se oscurecen, se disgregan, se vuelven arbitrarios y cambiantes como un sueño. Su terror se transforma en un vago miedo. A ratos recuerda, con indecible nostalgia, el mundo ordenado y abrigado donde su padre le sonreía o lo...

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