La fiesta ajena

La fiesta ajena

Lee atentamente el siguiente relato:         La fiesta ajena Liliana Hecker Nomás llegó, fue a la cocina a ver si estaba el mono. Estaba y eso la tranquilizó: no le hubiera gustado nada tener que darle la razón a su madre, ¿monos en un cumpleaños?, le había dicho; ¡por favor! Vos sí te crees todas las pavadas que te dicen. Estaba enojada pero no era por el mono, pensó la chica: era por el cumpleaños. —No me gusta que vayas —le había dicho—. Es una fiesta de ricos. —Los ricos también se van a cielo —dijo la chica, que aprendía religión en el colegio. —Qué cielo ni cielo —dijo la madre—. Lo que pasa es que a usted, m’hijita le gusta cagar más arriba del culo. A la chica no le parecía nada bien la forma de...

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La basura

La basura

Lee atentamente el siguiente cuento:         La basura Juan Carlos Dido La basura crecía en el terreno baldío. Diariamente, todos los vecinos arrojaban allí sus residuos que iban subiendo en una montaña informe y apestosa. Cuando aparecieron las ratas se alarmaron. Junto con la basura, las ratas aumentaron en cantidad y en tamaño. No era raro verlas cruzar las calles, desplazarse junto a los cordones, correr sobre los muros. Los vecinos coincidieron en que se trataba de un serio peligro y decidieron traer gatos para exterminarlas… Trajeron sus propios gatos. Compraron gatos. Publicaron avisos pidiendo gatos. Fue un espectáculo observar la sanguinaria caza de las ratas, acompañada del irritante concierto de maullidos y gemidos. A...

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Revolución

Revolución

Lee atentamente el siguiente relato:         Revolución Slawomir Mrozek En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Pero al...

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