Misterios al hilo

Misterios al hilo

Realiza la siguiente actividad:         MISTERIOS AL HILO Oche Califa ¿De qué color es mi abuela Rosa? ¿Qué marca de pantalones usa Bruce Lee? ¿Qué gusto tiene la Torre de Pisa? ¿Cómo se llaman los ascensores cuando bajan? ¿Cómo se entera uno cuando una cebra se levanta rayada? ¿Por qué es tan flaco el alambre? ¿Por eso mismo? ¿Con qué barre una bruja su casa? ¿Con una avioneta? …Y los buzos, ¿Nunca se enojan de que los manden al fondo? Si a un escarpín le dicen zoquete, ¿se agranda o se enoja? ¿Cómo harán para ser tan silenciosas las sierras de Córdoba? …Y los zapatos, ¿hace mucho que aprendieron a desatarse solos los cordones?   Actividades Inventa las respuestas (disparatadas o con humor) de cinco...

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No oyes ladrar los perros

No oyes ladrar los perros

Lee atentamente el siguiente relato:         ¿No oyes ladrar los perros? Juan Rulfo –Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte. –No se ve nada. –Ya debemos estar cerca. –Sí, pero no se oye nada. –Mira bien. –No se ve nada. –Pobre de ti, Ignacio. La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante. La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda. –Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los...

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Redactando una Noticia

Redactando una Noticia

Actividad de producción de una Noticia:         Actividades 1. Realiza una lectura atenta y silenciosa del siguiente fragmento: “Pero aquella mañana, a veinte metros mal contados de la orilla, donde ya no hacía pie, el señor Souto sufrió un calambre; sintió que los músculos de sus piernas se entorpecían, se inmovilizaban… Le sacudió súbitamente la idea de la muerte; dio unos chillidos, manoteó en vano y tragó, al hundirse, un gran sorbo de agua. En la arena, la gente comenzó a gritar. Un bañero se echó a nado en su auxilio. La señorita Simona Rúa, hábil nadadora, que estaba cercana a don Manuel, dio unas brazadas y le asió por el bañador. Entre sus dos salvadores, Souto fue llevado a la playa; le pusieron diez minutos...

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