El tigre

El tigre

Lee atentamente el siguiente relato y realiza las actividades a continuación:         El tigre    A don Julián, el Vasco, tantas cosas le habían contado del tigre, y tales, que le había cobrado un miedo fantasmagórico. Un día se fue a hachar leña al montecito, y al ruido insólito de los golpes apareció de repente entre un garabato que estaba allí cerca, una cabeza de gato, chata y amarilla, con dos ojazos amarillos como refucilo, y se puso a mirarlo. Don Julián bajó el hacha y se puso a mirarla también. Hasta que al fin se cansó y le dio rabia. -¡Arripoa, gato! –le dijo. Y le tiró el hacha para espantarlo. La bestia dio un bramido feroz, y cayó al suelo, partida la cabeza como una sandía por el proyectil formidable, que...

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El viejo

El viejo

Lee atentamente el siguiente relato:         EL VIEJO Luis Portalet No es fácil volver. Al regresar, después de un año, el viejo se cobraría los sufrimientos que le había hecho pasar a la vieja, propinándole unas poderosas trompadas en las costillas. Durante los meses que duró su aventura pasó hambre, frío, desesperación y, además, conoció gente buena, regular, mala y de lo peor… hasta que se convenció que el viejo no era tan malo. Vivir solo es difícil. Cuanto menos faltaba para llegar, más miedo sentía. Se acordaba del día en que Genaro le entregó el dinero para que fuera a comprar cigarrillos, cuando, caminando por la vereda, estrujaba los billetes en el bolsillo. Mucho tiempo esperó para librarse de la tutela de ese...

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La carretera (Fragmento)

La carretera (Fragmento)

Lee atentamente el siguiente relato:         La carretera Ray Bradbury La lluvia fresca de la tarde había caído sobre el valle, humedeciendo el maíz en los sembrados de las laderas, golpeando suavemente el techo de paja de la choza. La mujer no dejaba de moverse en la lluviosa oscuridad, guardando unas espigas entre las rocas de lava. En esa sombra húmeda, en alguna parte, lloraba un niño. Hernando esperaba que cesara la lluvia, para volver al campo con su arado de rejas de madera. En el fondo del valle hervía el río, espeso y oscuro. La carretera de hormigón —otro río— yacía inmóvil, brillante, vacía. Ningún auto había pasado en esa última hora. Era, en verdad, algo muy raro. Durante años no había transcurrido una hora sin...

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