Los estornudos

Los estornudos

Lee atentamente el siguiente relato:         Los estornudos Conrado Nalé Roxlo Los estornudos no suelen traer nada bueno, decían las viejas de antes, y tenían razón; pues lo que traen o anuncias, rapé aparte, es un resfriado. Pero yo sé de unos estornudos que fueron el soplo inspirador de cierta notable pieza literaria; y eso que no fueron musicales expresiones de una nariz célebre por su belleza, como la de Cleopatra, cosa que habría justificado un madrigal, sino rotundas explosiones de las de un chinito, bastante retobado él, inspector de escuelas provinciales. Misterios de la poesía que la ciencia no se explica. Las cosas ocurrieron así. El señor inspector penetró en el aula, y, tras de retribuir con una sonrisa de vinagre de...

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Cuentos: “El fantasma” y “El desterrado”

Cuentos: “El fantasma” y “El desterrado”

Lee atentamente los siguientes relatos:         El fantasma Javier Villafañe Despertó con un fuerte dolor en la nuca. Abrió la puerta y el perro ladró como si viera a un desconocido. Fue al embarcadero y subió a la canoa. Remó y en el primer remolino la canoa se dio vuelta. Después unos policías rastreaban el río en busca del ahogado. -No lo busquen en el río -dijo un vecino-. El hombre está muerto en su rancho. Esta mañana oí ladrar a su perro. Salí y vi como la canoa se iba sola río abajo. Fue al fantasma del hombre que vio su perro. Por eso ladró así. Fue su fantasma el que subió a la canoa y se ahogó. Cuando los policías entraron en el rancho, el hombre estaba tendido en un catre, muerto, con las manos sobre la...

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Lingüistas

Lingüistas

Lee atentamente el siguiente relato:         Lingüistas Mario Benedetti Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida, abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática. De pronto, las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: -¡Qué sintagma! -¡Qué polisemia! -¡Qué significante! -¡Qué diacronía! -¡Qué exemplar ceterorum! -¡Qué Zungenspitze! -¡Qué morfema! La hermosa taquígrafa...

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