El quinto

El quinto

Lee atentamente el siguiente relato:         El quinto Emilia Pardo Bazán No puedo dudarlo. Ella se aproxima; oigo el ruido de manera seca de sus canillas y el golpeteo de sus pies sin carne sobre los peldaños de la escalera. No la quieren dejar pasar los médicos; mis sobrinos la aguardan con secreta ansiedad… Ella está segura de entrar cuando lo juzgue oportuno. Pondrá los mondos huesecillos de sus dedos sobre mi corazón, y el péndulo se parará eternamente. Viene como acreedora: sabe que le debo una vida…, que al fin cobró, pero que yo me negaba a entregar. Y es que en mi conciencia estaba grabado el precepto santo que nos manda no extinguir la antorcha que Dios enciende. ¿Hice bien? ¿Hice mal? Voy a recordar aquel episodio, por si a la luz de esta...

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Últimas imágenes desde Buenos Aires

Últimas imágenes desde Buenos Aires

Lee atentamente el siguiente relato:         Últimas imágenes desde Buenos Aires Juan Pablo Luppi Buenos Aires, 2304. Habitantes: 15. Avenida Lacroze. A la distancia aparece un hombre seguido por una confusa mancha gris. El hombre toca algún instrumento de viento. Cuando se acerca lo vemos mejor: una figura humana hecha de vidrio avanza tocando una extraña melodía en un instrumento hecho con caños de metal. Detrás de él, una masa de ratas, cucarachas y palomas lo sigue sin dudar. El hombre se adentra en la avenida. El asfalto comienza a hervir. Lentamente, todos los animales se hunden en la calle. Buenos Aires, 2304. Habitantes: 13. La ciudad entera es una tumba gris. Los vidrios en todas las ventanas están rotos; apenas asoman algunas baldosas o adoquines...

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Cómo ocurrió

Cómo ocurrió

Lee atentamente el siguiente relato:         Cómo Ocurrió Isaac Asimov “Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ése que hace que las tribus se queden aleladas ante sus palabras. – En el principio -dijo-, exactamente hace quince mil doscientos millones de años, hubo una gran explosión, y el universo… Pero yo había dejado de escribir. – ¿Hace quince mil doscientos millones de años? – pregunté, incrédulo. – Exactamente -dijo-. Estoy inspirado. – No pongo en duda tu inspiración – aseguré. (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración. Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.) -. Pero, ¿vas a contar la historia de...

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