El primer amanecer

El primer amanecer

Lee atentamente el siguiente relato:         El primer amanecer Juan Rivera Saavedra Después de seis meses de su llegada a aquel planeta, de seis meses de noches interminables, empezó a amanecer. Surgió el sol, se agigantó en el firmamento y se fue encendiendo lentamente de un intenso color rojo. Era el primer amanecer. Abajo, el calor era insoportable. Las pistas empezaron a deshacerse, a correr como agua, y ya nadie pudo caminar sobre ellas. Las casas parecían verdaderos hornos, pero sus ocupantes no se atrevieron a salir por temor a morir quemados. El pueblo, entonces, en un arranque de impotencia, maldijo la bomba atómica y la de hidrógeno, por cuya causa se encontraban en otro planeta sufriendo aquel calor inesperado. Mas el sol siguió ardiendo. Las casas...

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Al rescoldo

Al rescoldo

Lee atentamente el siguiente relato:         Al rescoldo Ricardo Güiraldes Hartas de silencio, morían las brasas, aterciopelándose de ceniza. El candil tiraba su llama loca, ennegreciendo el muro. Y la última llama del fogón lengüeteaba en torno a la pava, sumida en morrongueo soñoliento. Semejantes mis noches se seguían, y me dejaba andar a esa pereza general, pensando o no pensando, mientras vagamente oía el silbido ronco de la pava, la sedosidad de algún bordoneo, o el murmullo vago de voces pensativas que me arrullaban como un arrorró. En la mesa, una eterna partida de tute dio su fin. Todos volvían, preparándose a tomar los últimos cimarrones del día, y atardarse en una conversación lenta. Silverio, un hombrón de diecinueve años, acercó un banco al mío....

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Nunca me pega

Nunca me pega

Lee atentamente el siguiente relato:         Nunca me pega Cecilia Solá – ¿Pero te pega? -me pregunta la policía, una chica jovencita, con el pelo recogido que me hace acordar un poco a mi hija. – ¿Te pega o no te pega, mamita? Decidite, porque no podemos andar tomando denuncias por boludeces- No sé qué decirle. Mi amiga me dijo que diga que sí, porque si no, no me van a dar pelota, pero no sé qué decir. Porque Dardo nunca me dio un puñetazo. Ni una cachetada, ni una patada, ni siquiera me empujó. Pero le tengo miedo, igual le tengo mucho miedo cuando hago algo que no le gusta y él me mira y hace ese gesto con las manos, como que aprieta algo, y después descarga un puñetazo contra la pared, cerquita, cerquita, de donde está mi cabeza, pero no me pega....

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