Día de Partida

Día de Partida

Lee atentamente el siguiente relato:

 

 

 

 

Día de Partida

Scotty se ajustó la corbata negra de lazo, después llamó a la puerta.
-Servicio de cuarto.
Tras el tercer golpe sin respuesta, Scotty usó la llave maestra para abrir la puerta del cuarto de hotel. -¿Señor Williams?
El camarero acababa de empujar el carrito dentro del cuarto cuando vio el cadáver. Era el señor Williams, desnudo salvo por la sangre. Una cinta roja serpenteaba a través de la alfombra, terminando junto al tocador. Frente a éste estaba tendido el huésped de edad madura, con la cabeza destrozada. Scotty salió corriendo del cuarto y chocó con una criada que llevaba toallas limpias al cuarto de al lado.
El Chantel era uno de los hoteles pequeños más coquetos de Manhattan. Pero en los últimos meses se habían producido en él una serie de robos. Al principio la policía supuso que aquello era resultado de uno de esos robos, que había terminado fatalmente mal. Pronto cambiaron de idea.
-No falta nada -señaló un sargento-. Tiene la billetera bien a la vista, sobre la mesa. Y hay joyas en el tocador, de él y de la esposa.
El capitán a cargo del caso estaba revisando la alfombra.
-Williams tiene que haber vivido unos minutos después del ataque. Primero lo golpearon aquí. Mete ese teléfono en una bolsa de nylon, Hopper. Arrancado de la pared: podría ser nuestra arma -el capitán esperó hasta que el sargento lo hizo-. Varios golpes fuertes. El hombre se desmoronó junto a la mesa. El asesino se fue caminando, dejándolo por muerto. Luego, cuando quedó solo, el pobre Williams se recobró lo suficiente como para arrastrarse a través del cuarto. No hasta el teléfono, que no funcionaba, sino… Hummm.
Arrodillándose junto al tocador, abrió con esfuerzo los dos puños cerrados de la víctima. En la derecha había un anillo de boda, el anillo de boda de la propia víctima. En la izquierda un alfiler de corbata. El capitán se irguió y miró a su alrededor. No había ningún lápiz ni papel a la vista.
-El hombre sabe que se está muriendo. Así que se saca el anillo de boda y lo mantiene en el puño. Después se arrastra hasta el tocador, logra erguirse y toma un alfiler de corbata con una perla.
-Según el personal del hotel, la esposa del señor Williams se llama Perla -el sargento alzó los ojos de su libreta de notas y sonrió-. ¡Blanco! ¿No se dan cuenta? ¿El anillo de boda? ¿La perla? Estaba tratando de decirnos la identidad del atacante: su esposa, Perla.
La teoría del sargento quedó hecha trizas un par de minutos después cuando la propia Perla entró, recién llegada de una función vespertina en Broadway. La hicieron sentar con un coñac y la interrogaron con suavidad.
-Mejor será que lo sepan -confesó Perla entre sollozos-. Bob Williams no era mi esposo.
Tragó el resto de la bebida.
-Los dos éramos encargados de ventas. De distintas empresas. Nos encontramos por primera vez aquí en Nueva York, hace un año. Bob tiene una esposa en Boston. Yo tengo un esposo en Filadelfia. Cada pocos meses decimos que tenemos que venir aquí por negocios. Pasamos dos o tres días espléndidos juntos, después regresamos a nuestras vidas. Nadie queda herido. Al menos hasta ahora, supongo.
La policía pasó los dos días siguientes entrevistando a los principales implicados y tomando sus declaraciones. En el momento del asesinato, Perla Lowe afirmaba estar en una función de Catsy, presentó la entrada y el programa como evidencia. Nadie pudo recordar haberla visto cerca del hotel a la hora en cuestión.
El Dr. Lámar Lowe declaró no saber nada de la infidelidad de su esposa. ¿Su propia coartada? Había estado a solas en su oficina de Filadelfia, usando el teléfono, poniendo al día su sistema de cuentas y enviando faxes a colegas de California.
La señora Emma Williams trabajaba como ayudante de vuelo, con base en Boston. El día de la muerte del esposo estaba de servicio, cerca del teléfono por si la necesitaban para un vuelo.
-Ninguna de las coartadas es perfecta -se quejó el capitán-. Así que lo que tenemos es un hombre desnudo que aferra un anillo de boda y un alfiler de corbata. ¿Qué demonios pasó?

Luego de leída la historia, responde las siguientes preguntas:

1) ¿Quién mató a Bob Williams?
2) ¿Cuál fue el motivo del crimen?
3) ¿Qué significaban el anillo y el alfiler de corbata con una perla?

Para responder estas preguntas lee los informes realizados por los peritos:

Informe sobre lugar del crimen:

Al observar que había habido fuego en la chimenea hacía poco, la policía removió las cenizas y descubrió 10 pequeños botones blancos y un pequeño broche metálico para ropa formado por un ganchillo con su ojal. No se encontraron huellas digitales en el teléfono. Al comparar el teléfono con el tamaño y la forma de las heridas, el equipo del médico forense pudo descartarlo como arma del asesinato.

Informe sobre la autopsia:

El cuerpo fue descubierto a las 15:40 horas. El médico forense llegó a las 16:18 y empezó el examen. Un cuerpo humano se enfría aproxi-madamente 3 grados por hora, así que puede deducirse que la muerte ocurrió entre las 15:00 y las 15:20.
Causa de muerte: golpes múltiples en la cabeza con un objeto romo.

Otros descubrimientos varios:

Se descubrieron residuos de jabón en las axilas.
El muerto había ingerido una buena comida 1 hora antes de fallecer.
Informe sobre el arma asesina:
Perla Lowe era representante de ventas de la Compañía de Caños Edison. Su muestrario se encontró abierto en el suelo, junto a la mesa. La policía notó que faltaba una muestra. Se designó a dos agentes para que revisaran la basura del hotel y recobraron un trozo de 25 centímetros de caño de aleación de acero. Había sido bien limpiado, pero el examen microscópico reveló rastros de sangre y fragmentos de piel y hueso.

Informe sobre ropero

En el ropero usado por Bob Williams había lo siguiente: dos trajes de negocios, un frac completo, dos corbatas de lazo rojas, una camisa blanca, una camisa de gala, un conjunto de gemelos, faja, dos pares de zapatos negros, un par de mocasines, un par de sandalias chinas, dos camisetas planchadas y un sweater.

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