El mito de Prometeo

El mito de Prometeo

A continuación, lee atentamente el siguiente texto:

 

 

 

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Prometeo pertenecía a la raza de los titanes, es decir, a la raza de los dioses. Sin embargo, los griegos consideraban a Prometeo más como un ser de la Tierra que del Cielo; más amigo de los hombres que de los dioses. Y empezó a demostrarlo al atreverse a engañar nada menos que al gran Zeus, tan sólo por favorecer a sus protegidos.
Todo comenzó cierto día cuando Prometeo hizo dos partes con el buey que acababa de inmolar. A un lado puso la carne y las entrañas y lo cubrió todo con la piel del animal. En otro montón colocó los huesos que disimuló bajo unos pedazos de grasa perfectamente blanca y limpia.
Luego le dijo a Zeus que eligiera la parte que quisiera y que la otra sería para los hombres. Sin dudar lo más mínimo, el dios se apresuró a escoger la buena grasa blanca, sin suponer ni adivinar, a pesar de ser quien era, lo que había debajo. Pero al verse burlado, concibió un odio implacable, no solamente contra Prometeo, sino también contra los hombres.
El castigo contra los hombres fue inmediato. Decidió no darles el fuego que tanto podía servirles. Pero al enterarse Prometeo de semejante decisión, les dijo a sus amigos que él les conseguiría el fuego. Y entonces fue cuando, robando del Cielo la semilla del fuego lo trajo a la Tierra.
Envidioso una vez más de la suerte de los hombres, Zeus cayó sobre Prometeo y lo encadenó primero a una columna y después al monte Cáucaso, en donde un águila le devoraba constantemente el hígado durante el día; hígado que volvía a formarse por la noche para que el ave rapaz pudiese reanudar su banquete al llegar la aurora. Y para que su venganza fuese completa juró no desencadenarlo jamás.
Y el padre de los dioses cumplió su juramento. Pero lo que él no hizo lo realizó Hércules cuando pasando por la región del Cáucaso, atravesó al águila con su flecha y libertó al prisionero.
Zeus no protestó. Orgulloso de su hijo y de la hazaña que acababa de realizar, se limitó tan sólo a sonreír complacido. Sin embargo, para que su juramento se cumpliese, obligó a Prometeo a llevar siempre consigo una sortija hecha con el hierro de la cadena que lo había atenazado, en la que estaba, engarzado, un pedazo de roca de la que había sido prisionero tanto tiempo.

Ahora realiza las siguientes actividades:

A. Inventa tres títulos diferentes, luego elige uno, pónselo y explica el por qué de tu decisión.
B. ¿Cuáles son las características que hacen que éste texto sea un mito? A continuación, enuméralas y explícalas.
C. ¿En qué grupo de mitos ubicarías a éste? Justifica tu respuesta.
D. Identifica a los personajes de la historia y clasifícalos en: dioses, héroes o semidioses, monstruos y mortales.
E. Busca y copia en tu carpeta los mundos en que se desarrolla la historia.
F. ¿Se puede determinar el tiempo y el lugar en que se desarrolla la historia? Explica con tus palabras el por qué.
G. Realiza en tu carpeta la secuencia de hechos del mito leído.

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