El viejo

El viejo

Lee atentamente el siguiente relato:

 

 

 

 

EL VIEJO
Luis Portalet

No es fácil volver. Al regresar, después de un año, el viejo se cobraría los sufrimientos que le había hecho pasar a la vieja, propinándole unas poderosas trompadas en las costillas. Durante los meses que duró su aventura pasó hambre, frío, desesperación y, además, conoció gente buena, regular, mala y de lo peor… hasta que se convenció que el viejo no era tan malo.
Vivir solo es difícil. Cuanto menos faltaba para llegar, más miedo sentía. Se acordaba del día en que Genaro le entregó el dinero para que fuera a comprar cigarrillos, cuando, caminando por la vereda, estrujaba los billetes en el bolsillo. Mucho tiempo esperó para librarse de la tutela de ese padre capataz. “Siempre gritando. Todo está mal. Dale con los consejos. El Ñato esto; el Ñato aquello, el Ñato, siempre el Ñato. Tenés que estudiar o te buscás trabajo. ¡Qué fútbol, ni fútbol! Imposible seguir aguantando semejante cantinela, ser el chico de los mandados. Quince años son quince años, ¡qué embromar! Yo no vuelvo más. ¿Y la vieja? Capaz que se muere de angustia… Bueno, pero… ¡Ah, no, al viejo no lo aguanto más. Adío, yo me las tomo. Alguna vez hay que empezar a vivir!”
Abstraído, sin reparar en la distancia recorrida, pensando en aquella oportunidad, como un autómata abrió la puerta de la casa. El miedo se apoderó de sus entrañas. Temblaba. Un hombre –bien lo había aprendido– deja de serlo cuando siente miedo. Avanzó tambaleante, vencido, avergonzado, dispuesto para aguantar cualquier violencia, los gritos, la sucesión de injurias, las trompadas del iracundo Genaro, de ese hijo de la Calabria, fuerte y duro estibador, con manos curtidas y callosas prontas a repartir cachetazos al primero que se le cruzara mal en el camino.
Dio unos pasos por el patio del antiguo inquilinato y allí estaba el viejo, “el mismo de siempre, sentado en la misma silla, en el mismo lugar, delante de la pieza, con las mismas alpargatas, con la camiseta y el pantalón gastados, la cara de malo, en fin: el mismo, el mismo de siempre…” Se enfrentaron. El Ñato bajó la cabeza, apretó los dientes, se afirmó esperando el primer golpe. Observó cómo el viejo se ponía de pie lentamente. Oyó la respiración fatigada. El corazón le sirvió de reloj, pero con el minutero acelerado. La mano de Genaro cayó pesadamente sobre el hombro del Ñato…
—Espero que me hayas traído los cigarrillos… y el vuelto— dijo- y, girando la cabeza para mirar en dirección a la cocina, agregó en voz alta: —Che, vieja, vení que el Ñato me trajo los cigarrillos…
El Ñato sintió frío. Le faltaba poco para llorar. Se mordió los labios y pensó: “Pucha que había sido guapo el viejo”.

Actividades

1. Explica qué significan las palabras y frases subrayadas. Puedes ayudarte de un diccionario.
2. ¿Qué tipo de narrador tiene la historia?

OMNISCIENTE – TESTIGO – PROTAGONISTA.

3. ¿Desde qué perspectiva está narrada la historia?
4. ¿Quiénes son los personajes del relato?
5. ¿Quiénes son “el viejo” y “la vieja”? ¿Cómo se llama “el viejo”?
6. ¿Cuál es el tema central de la historia?

A- El temor a sufrir el maltrato familiar.

B- El amor de un hijo por su padre.

C- El regreso de un joven que huyó de casa.

7. Menciona las pistas o indicios que da el relato sobre la situación socioeconómica del protagonista y su familia.
8. ¿Cómo es el carácter del padre?

RISUEÑO – IRRITABLE – PACIENTE – TORPE – BONDADOSO – MALVADO

9. ¿Cuál es la causa por la cual el protagonista huye de su hogar?
10. Arma oraciones con estas palabras.

• Chico/padre/hogar.

• Viejo/golpear/violento.

• Joven/conocer/gente.

• Padres/huir/sufrir.

11. Completa el cuadro:

¿Cómo piensa el Ñato que lo va a recibir el viejo? ¿Cómo lo recibe el viejo?
 

 

 

12. Según lo que vos creés, ¿estuvo bien o mal el viejo cuando el Ñato regresó? Explicá lo que pensás y fundamentá con dos razones tu opinión, por ej. El viejo estuvo bien porque/El viejo estuvo mal porque…
13. ¿A quién se puede atribuir la siguiente expresión? .“¡Qué fútbol ni fútbol!”

A) Al narrador.
B) Al viejo.
C) Al Ñato.
D) A la vieja.

14. Pasá el siguiente fragmento a primera persona. ¿Qué clases de palabras cambiaron?

“El Ñato bajó la cabeza, apretó los dientes, se afirmó esperando el primer golpe. Observó cómo el viejo se ponía de pie lentamente. Oyó la respiración fatigada. El corazón le sirvió de reloj, pero con el minutero acelerado. La mano de Genaro cayó pesadamente sobre el hombro del Ñato…”

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