Los doce trabajos de Hércules

Categorías: El Mito

Lee atentamente el siguiente relato:

 

Los doce trabajos de Hércules

Hércules fue un héroe tebano hijo de Zeus y de Alcmena, mujer del general Anfitrión. Para engendrarlo, puesto que Zeus deseaba fervientemente que su madre fuera Alcmena, se convirtió en la figura de su marido y se unió a ella en su lecho la misma noche que Anfitrión volvía de una gran pelea.

Hera, la mujer de Zeus, realmente convencida de dar muerte al hijo de su infiel marido, y mucho más enfurecida por el hecho de que Zeus se jactara de su hazaña entre los otros dioses, envió dos grandes serpientes para que acabaran con su retoño. A pesar de que el niño era aún muy pequeño estranguló a ambas bestias. Sin embargo, su madre le abandonó temiendo la ira de Hera y el bebé fue recogido por Hermes, quien engañó a Hera de tal modo que ésta dio de amamantar a Hércules convirtiéndolo en inmortal.

 Las doce pruebas.- Hércules debía obediencia a Euristeo, rey de Micenas. Esto se debe a que la diosa de la fortuna había decidido que el que naciera antes de entre ellos dos debería ser siervo del otro. Hera provocó el adelantamiento del nacimiento de Euristeo dos meses porque odiaba a Hércules. Euristeo, tirano despótico, llamó a su corte a Hércules y le encomendó la realización de doce pruebas a cuya ejecución no pudo negarse.

 La primera prueba a la tuvo que enfrentarse nuestro personaje fue matar al león de Nemea, creado por Tifón. Era este un animal al que no podía herirle arma alguna. A pesar de todo, Hércules no se amedrentó ante el reto: primero aturdió al león con su garrote, le lanzó todas las flechas de su carcaj y después lo estranguló. La piel del animal sirvió como trofeo ante tamaño reto.

 En su segunda prueba mató a la Hidra, que vivía en un pantano en Lerna, cerca de Argos. Este monstruo tenía nada menos que nueve cabezas. Una cabeza era inmortal y, cuando le cortaban cualquiera de las otras, crecían dos en su lugar. Hércules quemó cada cuello mortal con una antorcha para impedir que crecieran otras nuevas y finalmente sepultó la cabeza inmortal bajo una roca. Después mojó sus flechas en la sangre de la Hidra para envenenarlas y poder luchar con más potencia contra sus enemigos.

 Posteriormente Hércules tuvo que capturar viva a una cierva con cuernos de oro y pezuñas de bronce que estaba consagrada a Artemisa, diosa de la caza, y que corría a una enorme velocidad. Para lograr esta hazaña, Hércules la persiguió durante doce meses sin parar y finalmente cayó en sus trampas.

El cuarto trabajo consistió en cazar a un gran jabalí cuya guarida estaba en el monte Erimanto en Arcadia. Cuando lo trajo, Euristeo tuvo que esconderse en un tonel del espanto que le produjo la presa que le trajo Hércules.

 A continuación, Hércules tuvo que limpiar en un día la suciedad acumulada durante treinta años por un rebaño de tres mil vacas en los establos de Augias. Para ello, desvió el cauce de dos ríos, haciendo que corrieran por los establos y se llevaran a su curso todo rasto de suciedad.

En su siguiente trabajo apartó una enorme bandada de aves de picos, garras y alas de bronce que vivían junto al lago Estínfalo y atacaban a las gentes del lugar, devastando sus campos y cosechas, mediante flechas.

Para cumplir su séptimo trabajo, Hércules entregó a Euristeo un toro furioso que Poseidón, dios del mar, había enviado para aterrorizar a Creta.

 Posteriormente, Hércules tuvo que someter a las Amazonas, mujeres que mataban a sus hijos y educaban a sus hijas en la lucha. Para ello contó con la ayuda de Teseo, y finalmente, logró su objetivo: entregar el cinturón de la reina de todas ellas, Hipólita, a Euristeo.

 En su camino a la isla de Eritia para capturar los bueyes de Gerión -el monstruo de tres cabezas- Hércules erigió dos grandes columnas (que, actualmente, conocemos como los peñones de Gibraltar y de Ceuta) como monumentos conmemorativos de su hazaña en las que grabó la frase «non plus ultra» logrando comunicar el Mar Mediterráneo y el Atlántico.

 Después de que Hércules se llevara los bueyes, que eran custodiados noche y día por un perro de siete cabezas, inició el que era su undécimo trabajo. Fue a buscar las manzanas de oro de las Hespérides para lo que Atlas, padre o tío de éstas según las diferentes versiones, tuvo que ayudarle. Hércules consiguió adormecer al dragón protector que velaba por las frutas y que nunca dormía; una vez logrado esto, levantó el mundo bajo sus espaldas mientras Atlas recogía las manzanas de debajo de éste. Sin embargo, Hércules observó extrañado como Atlas no mostraba la más mínima intención de ocupar de nuevo su lugar, lo que preocupó a nuestro héroe. Entonces, Hércules le dijo a Atlas que cogiese un momento el firmamento mientras se acomodaba una almohada. Al hacer eso, Atlas soltó las manzanas y Hércules las cogió y desapareció de allí haciendo fracasar los intentos del gigante de desquitarse de su pesada obligación.

El último y más difícil y decisivo trabajo de Heracles fue capturar a Cerbero, el perro de los infiernos, lo que consiguió sin ayuda de armas, como Hades le había hecho asegurar. Después de mostrarlo en Micenas, lo devolvió a su lugar.

 

Actividades

  1.      A- Da las razones por las que Hera odia a Hércules.

B- ¿Qué males le hace ella?

  1. ¿Qué significa que “Hércules no se amedrentó ante el reto”?
  2. Completa el siguiente cuadro con la información requerida. (Te damos un ejemplo, realiza lo mismo con los otros once trabajos).

 

Trabajo a realizar Dificulta que poseía la prueba Forma de vencer la dificultad
Matar al león de Nemea. Ninguna arma lo puede herir. Hércules lo estrangula.
 

 

 

  1. ¿Qué valores encarna este héroe?
  2. ¿Cuál crees que fue el trabajo más difícil y por qué?
  3. Inventa otra prueba para que realice Hércules.

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