El lobo calumniado

El lobo calumniado

Lean con atención el siguiente cuento:         El lobo calumniado Lief Fearn El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio. Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos excursionistas, sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vieran. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunté quién era, de dónde venía, a dónde iba, a lo que ella me contestó, cantando y bailando, que iba a...

Leer Más

La rana y el príncipe

La rana y el príncipe

Lee y escucha atentamente la siguiente canción:         La rana y el príncipe Él era un auténtico príncipe azul más estirado y puesto que un maniquí1, que habitaba un palacio como el de Sissí2 y salía en las revistas del corazón, que cuando tomaba dos copas de más la emprendía a romper maleficios a besos. Más de una vez, con anterioridad, tuvo Su Alteza problemas por eso. Un reflejo que a la luna se le escapó, en la palma de un nenúfar3 la descubrió; y como en él era frecuente, inmediatamente la reconoció. Ella era una auténtica rana común que vivía ignorante de tal redentor4, cazando al vuelo insectos de su alrededor sin importarle un rábano el porvenir5. Escuchaba absorta a un macho croar con la sangre alterada por la...

Leer Más

Cuento con Ogro y Princesa

Cuento con Ogro y Princesa

Lee atentamente el siguiente relato:         Cuento con ogro y princesa Ricardo Mariño Fue así: yo estaba escribiendo un cuento sobre una Princesa. Las princesas, ya se sabe, son lindas, tienen hermosos vestidos y, en general, son un poco tontas. La Princesa de mi cuento había sido raptada por un espantoso Ogro. El Ogro había llevado a la Princesa hasta su casa-cueva. La tenía atada a una silla y en ese momento estaba cortando leña: pensaba hacer “princesa al horno con papas”. Las papas ya las tenía peladas. Es decir había que salvar a la Princesa. Pero no se me ocurría cómo salvarla. El cuento estaba estancado en ese punto: el Ogro dele y dele cortar leña y la Princesa, pobrecita, temblando de miedo. Me puse nervioso. Más...

Leer Más