Malturian

Malturian

Lee atentamente el siguiente relato:         Malturian Pablo de Santis En 1912 visitó la ciudad por primera vez el célebre mago Malturian. Se hospedó en el hotel Ancona, en la Avenida de Mayo, y comenzó a dar funciones los viernes y los sábados a la tarde en el teatro Gloria. Al mes de su llegada, cuando notó que empezaban a abundar las butacas vacías, citó al periodismo y al público en la costanera con la promesa de un truco jamás visto. Allí, en una mañana de invierno, se hizo atar con cadenas. Sonrió y habló interminablemente, sentado en el interior del baúl, antes de que lo cerraran. Había contratado a dos Cantadores de pesas para que cumplieran con la ceremonia. Después de cerrar los enormes candados de hierro, los dos...

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La suegra

La suegra

Lee atentamente el siguiente relato:         La suegra Anónimo Hace mucho tiempo, una joven llamada Lili se casó y se fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba. Los meses pasaron, Lili y su suegra cada vez discutían más y peleaban. De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo. Lili, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre. Después de oírla, él tomó un paquete de hierbas y le dijo: “No debes usarlas todas de una sola vez para liberarte de...

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El Hombre, el perro y los caranchos

El Hombre, el perro y los caranchos

Lee atentamente el siguiente relato:         El Hombre, el perro y los caranchos Walter Dardo Bohmer Aunque quería acostumbrarse no podía, eran los ojos, había tenido desde chico miedo a los ojos muertos. Se hundía en ellos, creía que un brazo de humo negro podría salir de ahí y llevarlo hacia los adentros. Arrastrarlo al mundo de los andantes sin alma, de los purgantes, los vacíos. Creía que sería una luz mala. Pero el arriero debía cumplir el trabajo del patrón o no comía, de tripas corazón, colgar el cuero de oveja en la montura y salir galopando mientras los cascos levantan polvareda que se arremolina detrás como la cola de un cometa. Lo sigue el perro, sin nombre, era su simple compañía. El perro flaco que se alimenta de...

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