El miedo

El miedo

Lee atentamente el siguiente relato:         EL MIEDO Valle-Inclán, Ramón María Ese largo y angustioso escalofrío que parece mensajero de la muerte, el verdadero escalofrío del miedo, sólo lo he sentido una vez. Fue hace muchos años, en aquel hermoso tiempo de los mayorazgos1, cuando se hacía información de nobleza para ser militar. Yo acababa de obtener los cordones de Caballero Cadete2. Hubiera preferido entrar en la Guardia de la Real Persona; pero mi madre se oponía, y siguiendo la tradición familiar, fui granadero3 en el Regimiento del Rey. No recuerdo con certeza los años que hace, pero entonces apenas me apuntaba el bozo4 y hoy ando cerca de ser un viejo caduco. Antes de entrar en el Regimiento mi madre quiso echarme su...

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El tercero de la lista

El tercero de la lista

Lee atentamente el siguiente relato:         El tercero de la lista Hebe Monges “La vida era una partida perdida” Macedonio Fernández Cuando Masramón salió de la cárcel, empezó el descrédito de la seguridad. Baigorria, que con los otros cuatro había oído las palabras que les dirigiera, a todos y a cada uno, y retenido su manera de pronunciar las palabras, con un odio sin énfasis, pero de precisa certidumbre, la manera con que les había dicho que los mataría, como quien promete algo difícil, pero irrevocable, y por lo tanto posible, Baigorria, entonces, empezó a tener miedo. Porque Masramón había estado cinco años en la cárcel por ser su testaferro en todos los negociados que les habían resultado tan lucrativos y en...

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El aventurero

El aventurero

Lee atentamente el siguiente relato:         El aventurero Igor Delgado Sénior La tarde es de fiesta y el sol augura un cálido tiempo para que todo brille como aceros templados. En el redondel se mezclan muchos dolores intrínsecos, porque la muerte siempre está de por medio. Hace años, mi padre cayó en esa procelosa circunferencia, aunque no sin aplausos. Es lástima que la consagración venga después de la derrota. Hay que resignarse. Del viejo conservo los más puros recuerdos. Puedo ver sus ojos –como si fuera en este instante– penetrando en cada punto de vida. Pretendió sabiduría en el recuerdo, pero otras astucias fueron más poderosas. Afortunadamente, no presencié su fracaso, tampoco mi madre ni mis pequeños hermanos. Pese...

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