Lee atentamente el siguiente relato:

 

Destellos en el agua
Emilio Calle

Mientras el inspector continuaba hablando con los invitados, salí al jardín para hacerme una idea exacta del lugar. Aquél implacable sol de agosto había convertido el aire en algo prácticamente irrespirable…
El jardín era bastante grande. Junto a la valla que lo demarcaba, y frente a la parte trasera de la casa, había una piscina de limpias aguas azules… Otra piscina, ésta portátil y para niños, descansaba a pocos metros de una mesa (con sombrilla) sobre la que vi algunos papeles pulcramente ordenados y un vaso vacío escoltado por una botella de brandy. Muy cerca de la mesa, un círculo formado con grandes rocas delimitaba lo que parecía un conjunto de flores bastante descuidadas. Este descuido se hacía extensible al césped que cubría el jardín. La hierba no había sido cortada en mucho tiempo.
El cadáver yacía de espaldas. La teoría era que, borracho, como era su costumbre, el empresario Arcadio había resbalado o tropezado, lo que había provocado su caída. La mala fortuna había querido que su nuca se rompiese, como cristal, contra una de las rocas que protegían el terreno elegido para sembrar flores.
El rostro del empresario aparecía tranquilo, aunque su aspecto blanquecino y fantasmal era roto, súbitamente, por las señales en el puente de la nariz provocadas por el uso de gafas. Sus ojos estaban abiertos, pero tenía vacía la mirada.
Me agaché. Así pude fijarme mejor en lo que había llamado tanto la atención del inspector. Alrededor del cadáver, y formando un incierto camino hasta la mesa, el césped aparecía desdibujado, incluso arrancado en algunos lugares. Un dato extraño, tremendamente extraño. Me incorporé. Antes de entrar de nuevo a la casa, un destello en la piscina para niños desvió momentáneamente el hilo de mis pensamientos.
Agradecí el frescor que reinaba en el interior de la casa. El inspector se acercó hasta mí, dejando a los dos socios del fallecido sentados en el sofá. Uno de ellos, un tal señor Gramm, sorbía ruidosamente de una taza humeante. El otro, el abogado Ruiz, se frotaba los ojos con dos dedos que, además, mantenían alzadas sus gafas. El inspector me habló casi en susurros.
-Al parecer, los dos socios, ambos posibles sucesores del fallecido, ante su inminente retiro, llegaron poco después del mediodía. El empresario dijo a su familia que se marchara, pues necesitaba estar a solas con sus colaboradores. Cuando todos se hubieran ido se celebró un almuerzo en el que se comió y bebió en exceso. Luego, el empresario se marchó al jardín para tomar la decisión sobre su sucesión, ya que esa misma tarde pensaba anunciarlo. Sus dos invitados se marcharon para dormir una siesta. El servicio permaneció en la cocina viendo la televisión. Pero una de las criadas fue a ver si el empresario quería alguna cosa y lo encontró tal y como usted lo ha visto. Yo ya habría cerrado el asunto, pero el detalle del césped me descon…
Nos interrumpió una de las doncellas. Traía una bandeja sobre la que se podía ver un vaso de agua. Se inclinó sobre el abogado y dijo:
-Aquí tiene sus aspirinas.
Y aun antes de que las hubiera cogido yo ya le había dicho al inspector:
-Acompáñeme. Tengo un asesino para usted…

Actividades

1. Lee el texto individualmente. Después, en grupos de 3 ó 4, coméntenlo y, sin leerlo de nuevo, hagan un dibujo lo más detallado posible del jardín de la casa. A continuación cada grupo explicará su dibujo al resto de la clase y entre todos decidirán qué ilustración refleja más finamente el contenido de la historia.
2. Lee el texto de nuevo y luego:

a) Haz una lista de todos los personajes que aparecen.
b) Escribe los nombres que el autor utiliza para referirse a estas personas:

El fallecido:
El Sr. Gramm:
El Sr. Ruiz:

3. Ordena las oraciones que parecen más abajo. Compara tus respuestas con las de un compañero o compañera. Copia en tu cuaderno el texto resultante y compáralo con el orden de las oraciones que componen el párrafo que comienza por “Al parecer…”.

___ El empresario dijo a su familia que se marchara, pues necesitaba estar a solas con sus colaboradores.
___ El servicio permaneció en la cocina viendo la televisión.
___ Luego, el empresario se marchó al jardín para tomar la decisión sobre su sucesión, ya que esa misma tarde pensaba anunciarlo.
___ Al parecer, los dos socios, ambos posibles sucesores del fallecido, ante su inminente retiro, llegaron poco después del mediodía.
___ Sus dos invitados se marcharon para dormir una siesta.
___ Yo ya habría cerrado el asunto, pero el detalle del césped me descon…
___ Cuando todos se hubieran ido se celebró un almuerzo en el que se comió y bebió en exceso.
___ Pero una de las criadas fue a ver si el empresario quería alguna cosa y lo encontró tal y como usted lo ha visto.

4. Fijate en estas dos columnas de palabras. Cada palabra de la columna de la izquierda se corresponde con una columna de la derecha. Emparejalas.

Sol Limpias
Aire Vacías
Aspecto Implacable
Aguas Tranquilo
Rostro Ordenados
Papeles Fantasmal
Césped Irrespirable
Fortuna Descuidado
Mirada Mala

5. En parejas, decidan quién es el asesino y expongan su teoría al resto de la clase dando razones convincentes de sus suposiciones.

Final de la actividad

Luego de terminada la actividad anterior, el docente procederá a leer la solución del autor y los alumnos podrán comprobar si sus hipótesis estaban bien encaminadas.

Solución del autor

-Señor Ruiz, corríjame si me equivoco en algo. Después de comer, usted no pudo conciliar el sueño y bajó para hablar con su jefe. Lo encontró en el jardín. No le costó descubrir que usted no sería el sucesor del empresario. Atrapado por la ira, tuvo algo más que palabras con él. A esto le siguió una pelea en la que sucedieron dos cosas. La primera es que logró golpear la cabeza de su jefe contra una de las rocas hasta arrancarle la vida. Imagino que, siendo su abogado no le sería difícil demostrar que usted era el elegido para ocupar el trono. La segunda cosa que ocurrió es que, a causa de la violencia, usted perdió sus gafas, con lo que quedó prácticamente ciego. Buscó desesperadamente por el suelo, pero no las halló. No tuvo más remedio que coger las de su jefe, que estaban sobre la mesa, pero esas lentes sólo servían para leer. Supuso que con el revuelo provocado por el hallazgo del cadáver nadie notaría la diferencia. Nadie, excepto usted, que ahora sufre las dolorosas consecuencias del cambio. Y permítame resolver también el problema que tanto le angustia. Sus verdaderas gafas fueron a parar a la piscina de niños que hay cerca del jardín…

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