La yararacusú

La yararacusú

Lee atentamente el siguiente relato:         La yararacusú Horacio Quiroga Si se exceptúa a algunas pequeñas y torpes víboras de coral, la totalidad de nuestras serpientes venenosas son yararás. Puédese casi asegurar a ciencia cierta que todo hombre o animal doméstico o salvaje muerto por una víbora, ha sido mordido por una yarará. Estas víboras pertenecen a ocho o diez especies distintas, pero sumamente parecidas entre sí. Tan vivo es el parentesco, que apenas algunas especies se diferencian del resto de la familia por dos o tres caracteres sensibles. En la Argentina, la yararacusú goza en primer término de este privilegio, por ser la más grande, la más fuerte, la más hermosa y la más mortífera de todas las primas hermanas....

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Los tres estudiantes

Los tres estudiantes

Lee atentamente el siguiente relato:         Los tres estudiantes Arthur Conan Doyle En el año 1886, a causa de ciertas circunstancias que no creo necesario relatar, Oboti y yo pasamos unas semanas en cierta capital donde existe una famosa universidad. Aunque estoy autorizado a narrar la extraña aventura que protagonizamos allí, lo haré con el mayor cuidado, porque provocaríamos un gran escándalo si llegara a saberse quiénes intervinieron en este asunto. Este riesgo me hubiera mantenido en total silencio, si no fuera porque en esta ocasión, más que en ninguna otra, mi héroe demostró su ingenio y sus maravillosas cualidades de observador. Hechas estas aclaraciones, comenzaré la narración, con la seguridad de que bajo los nombres...

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Verde esmeralda

Verde esmeralda

Lee atentamente el siguiente relato:         Verde esmeralda Rogelio Flores La puerta al final del pasillo era de roble. Tenía una ventana traslucida, y al interior, una pequeña persiana que era cerrada en su totalidad cuando el propietario del despacho debía ausentarse, lo que por cierto, era el pan de cada día. Su trabajo así lo demandaba. A veces transcurrían jornadas enteras en las que no se encontraba a nadie que atendiera el negocio, por lo menos, no en horas laborales. El lugar era habitado más bien en la noche. Su dueño, David Manzini, italoamericano de Brooklyn recién avecindado en Los Ángeles, había intentado tener una secretaria para que contestara las llamadas o para que recibiera a los posibles interesados en sus...

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