Dafne y Apolo

Dafne y Apolo

Lee atentamente el siguiente relato:         Dafne y Apolo Cierta vez, estaba Apolo disparando sus flechas y logró dar muerte a una gran serpiente venenosa. Aunque varios de sus tiros erraron el blanco, pues el ofidio se movía velozmente, logró matarla. Cuando se acercó a su presa, descubrió entre el follaje un resplandor dorado: era Eros, el dios del amor. Eros, hijo de Afrodita, es un niño con alas de oro que atraviesa con sus flechas el corazón de los hombres y de los dioses para inspirarles el amor. Al ver las flechas de Apolo se había acercado curioso y, habiendo tomado una, jugaba con ella simulando dispararla con su pequeño arco. Molesto, el dios Apolo lo increpó: − ¡Deja esa flecha, Eros! Es un arma demasiado poderosa para...

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La Tierra se examina

La Tierra se examina

Lee atentamente el siguiente relato:         La Tierra se examina José Antonio del Cañizo La O.G.U., Organización de Galaxias Unidas, celebraba una asamblea general. Su presidente abrió la sesión. – Señores representantes de todos los planetas habitados, se debatirá la admisión del planeta llamado Tierra, del Sistema Solar de la Vía Láctea, que ha solicitado pertenecer a la OGU. La señora representante de la Tierra tiene la palabra. Todos los asistentes a la asamblea aplaudieron un poco cuando la representante de la Tierra subió el estrado. Miles de seres extrañísimos la miraban. La mujer habló de las cosas buenas de la Tierra: la cultura, el arte, la ciencia, la música… Luego el presidente ordenó: – Pasemos a...

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El sueño

El sueño

Lee atentamente el siguiente relato:         El sueño Ernesto E. Ezquer Zelaya ¡Aquello era un torbellino de músicas, luces y gritos! Y el constante cruzarse de colores vivos en las serpentinas, en los disfraces, en los rostros pintados, aumentaba la alegría vertiginosa en la cabecita de Antonia; que todo eso lo había visto y sentido la noche antes en el corso de Posadas, y ahora volvía a gustarlo en su sueño; allá lejos ahora, en su rancho de la costa del Aguapey, la casa de sus padres. Soñaba la paisanita, y en el espejo de su sueño volvía a aparecérsele toda la escena de brillante color y animación. Ahí junto a ella estaba de nuevo ese joven alto y bien vestido, que ―según se lo contara su prima Florencia― era nada menos...

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