Redondo, el contertulio

Redondo, el contertulio

Lee atentamente el siguiente relato:         Redondo, el contertulio Miguel de Unamuno Más de veinte años hacía que faltaba Redondo de su patria, es decir, de la tertulia en que transcurrieron las mejores horas, las únicas que de veras vivió, de su juventud larga. Porque para Redondo, la patria no era ni la nación, ni la región, ni la provincia, ni aun la ciudad en que había nacido, criádose y vivido; la patria era para Redondo aquel par de mesitas de mármol blanco del café de la Unión, en la rinconera del fondo de la izquierda, según se entra, en torno a las cuales se había reunido día a día, durante más de veinte años, con sus amigos, para pasar en revista y crítica todo lo divino y lo humano y aun algo más. Al llegar...

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El origen del fuego

El origen del fuego

Lee atentamente el siguiente relato:         El origen del fuego Mito Guaraní Susana C. Otero (adaptaciones) Dicen que dicen… …que hace mucho, pero mucho tiempo, los buitres eran los únicos poseedores del fuego. Ellos eran los únicos dueños y solamente ellos podían cocinar los alimentos. Cierta vez, un sapo habló con el dios Tupá y entre los dos planearon quitarle a los buitres tan preciado bien, para obsequiárselo a los hombres. Tupá interrogó al sapo, preguntándole si él lo ayudaría obtener el fuego. -Si tú me ayudas yo acepto el desafío – dijo el sapo, y entre los dos planearon tan difícil cometido. Tupá dijo que él se tiraría al suelo y se haría pasar por muerto. Y así lo hizo. Allí estaba Tupá...

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La yararacusú

La yararacusú

Lee atentamente el siguiente relato:         La yararacusú Horacio Quiroga Si se exceptúa a algunas pequeñas y torpes víboras de coral, la totalidad de nuestras serpientes venenosas son yararás. Puédese casi asegurar a ciencia cierta que todo hombre o animal doméstico o salvaje muerto por una víbora, ha sido mordido por una yarará. Estas víboras pertenecen a ocho o diez especies distintas, pero sumamente parecidas entre sí. Tan vivo es el parentesco, que apenas algunas especies se diferencian del resto de la familia por dos o tres caracteres sensibles. En la Argentina, la yararacusú goza en primer término de este privilegio, por ser la más grande, la más fuerte, la más hermosa y la más mortífera de todas las primas hermanas....

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