El inocente

El inocente

Lee atentamente el siguiente relato:         El inocente Juan José Hernández A José Bianco Estábamos acostumbrados a que se dijera de Rudecindo que era una desgracia para su madre, que hubiera sido preferible que naciese muerto, y otras frases por el estilo que empezaban con un piadoso “Dios nos libre y guarde”, o “Que Dios no me castigue, pero…” y que terminaban con un suspiro de resignación. Cuando hablaba de su hijo doña Teresa ponía los ojos en blanco: –¡Qué habré hecho para merecer esta cruz! –se lamentaba. Mis tías, al oírla, se esforzaban por simular una expresión de tristeza adecuada a las circunstancias: –Una madre es siempre una madre –decían luego, sentenciosamente. Doña Teresa se ganaba la vida...

Leer Más

Robotobor

Robotobor

Lee atentamente el siguiente relato:         Robotobor Marco Denevi Tenía la apariencia de una gran lata de querosén, eso sí, flamante, reluciente, un chiche. Pero en la parte de arriba sobresalía una segunda lata, más pequeña, redonda, con varios agujeros y toda erizada de palancas, de botones y de llaves como las de la luz. […] La cosa sucedió por etapas, pero tan rápidamente que no me daba tiempo a reponerme de un susto cuando ya un nuevo sobresalto me hacía retroceder en el sofá. Primero el cacharro lanzó una especie de zumbido y se estremeció como si tomara vida. Después dos orificios de la latita superior se iluminaron de rojo. En seguida la lata de abajo, la más grande, empezó a aumentar de estatura, y era porque se iba...

Leer Más

El lobo calumniado

El lobo calumniado

Lean con atención el siguiente cuento:         El lobo calumniado Lief Fearn El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio. Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos excursionistas, sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir una niña vestida en forma muy divertida: toda de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisieran que la vieran. Andaba feliz y comenzó a cortar las flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunté quién era, de dónde venía, a dónde iba, a lo que ella me contestó, cantando y bailando, que iba a...

Leer Más