Chango sin espuelas

Chango sin espuelas

Lee atentamente el siguiente relato:         Chango sin espuelas de Ángel María Vargas Se apean de los burros y atan las riendas en los gajos del enorme algarrobo que vuelca su hirsuta bondad sobre el patio de la escuela. El viento se lleva la nubecita de polvo que ha venido siguiéndolos por el camino, como un perro lanudo, y se entretiene, ahora, en peinar las matas de verdolaga estiradas en el mojinete de la casucha, en sacudir la caña que sostiene la bandera y en golpear las ventanillas de la escuela. Antes de perderse en la llanura, le revuelve las polleras a una gallina y silba en un tinajón abandonado por donde saca las orejas un gato barcino. Teresa, la criadita de la maestra, hace gemir la campana en lamentos de bronce. El tañido, sin duda, ha de rebotar...

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El Cuento Fantástico: Actividad con Videos

El Cuento Fantástico: Actividad con Videos

Lee el siguiente relato y luego observa detenidamnente cada video.         El crimen perfecto Enrique Anderson Imbert Creí haber cometido el crimen perfecto. Perfecto el plan, perfecta su ejecución. Y para que nunca se encontrara el cadáver lo escondí donde a nadie se le ocurriría buscarlo: en un cementerio. Yo sabía que el convento de Santa Eulalia estaba desierto desde hacía años y que ya no había monjitas que enterrasen a monjitas en el cementerio. Cementerio blanco, bonito, hasta alegre con sus cipreses y paraísos a orillas del río. Las lápidas, todas iguales y ordenadas como canteras de jardín alrededor de una hermosa imagen de Jesucristo, lucían como si las mismas muertas se encargasen de mantenerlas limpias. Mi error: olvidé que mi víctima había sido un...

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El perro, la culebra y el niño

El perro, la culebra y el niño

Lee atentamente el siguiente relato:         El perro, la culebra y el niño Vino el quinto privado ante el rey y dijo: —Loado sea Dios. Tú eres entendido y mesurado, sabes que no debe hacerse alguna cosa apresuradamente antes que sepas la verdad; si por el contrario lo hicieres, será gran locura, y cuando lo quieras enmendar, no podrás, y te acontecerá como al dueño de un perro. —¿Cómo fue eso? —Señor, oí decir que un hombre, al servicio del rey, tenía un perro de caza muy bueno y muy inteligente, nunca le mandaba hacer cosa que no la hiciese. Vino un día que su mujer se fue a ver a sus parientes y le acompañó toda la servidumbre. Y dijo a su marido: —Quédate con tu hijo que está durmiendo en la cuna, yo me tardaré allá, luego estaré aquí. El hombre se sentó...

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