Con los ojos cerrados

Lee atentamente el siguiente relato:

 

Con los ojos cerrados
Emilio Calle

Cuando mi situación como fugado ya se hizo insostenible decidí recurrir a una persona que, no mucho tiempo atrás, me había pedido convertirse en mi discípulo. Me refiero a ese sujeto rechoncho y ojerizo que todo lo teñía con su extraño optimismo, que a todo ponía un nombre distinto, que, de torpeza en torpeza, viajaba entre las cosas y los hombres como si jamás hubiese pertenecido realmente a ningún lugar… Me refiero, cómo no, a Leonardo Morsa, el peor detective del mundo. Cuando le pedí asilo en su destartalada oficina de la calle Sabalar, no sólo me acogió, sino que, además, se convirtió en una especie de improvisado cómplice. Me proporcionó un escondite, comida y su fiel lealtad. Juntos llegamos a crear un vínculo inesperado que cubrió, al menos momentáneamente, nuestras respectivas y hostiles soledades… Sus continuos fracasos como detective privado le habían hecho ganarse una fama que, finalmente, terminó en convertirse en una broma entre compañeros de profesión. Todos sabían que si alguien pronunciaba el nombre de Leonardo Morsa era para contar una anécdota en la que, invariablemente, el asesino quedaba libre, la esposa era acusada injustamente de infiel o los secuestradores lograban huir con el dinero… Y, aunque Leonardo Morsa era el chiste de una profesión de malditos, a él parecía traerle sin cuidado y no hubo día en que no fuese más feliz limpiando la placa que había en la puerta de su oficina… Recuerdo que pocos días después de mi llegada a su despacho (desde entonces hogar de mis huesos mojados por la ciencia) llegó jadeante y nervioso. Una de sus clientes, una adinerada mujer mayor que trataba de probar si su marido le era infiel, había muerto agredida, al parecer, por un ladrón sin escrúpulos. Las palabras de Leonardo Morsa no dejaban lugar a dudas sobre su incompetencia:
-Oh, oh, Ismael… Había ido a visitar a esa mujer para decirle que, efectivamente, su marido se veía con otra mujer y que, por tanto, el divorcio podía ser efectivo… Un taxi me había dejado a las puertas de su casa en las afueras de la ciudad y supe que algo andaba mal cuando vi que la puerta estaba abierta. Entré y casi me caigo de susto cuando la vi tendida en el suelo, con su nuca derramando la sangre de toda una vida… Sus ojos cerrados brillaban como cielos lejanos a causa de la sombra celeste con que siempre los adornaba. Todo estaba terriblemente desordenado… Corrí hasta el teléfono y marqué el número de la policía… Estaba tan nerviosos que apenas lograba meter mi dedo índice en el dial del aparato. Empapé mi pañuelo de tanto como sudaba. Cuando llegó la policía dijeron que, aparentemente, un ladrón había entrado en la casa y, tras matar a la mujer en un intento de dejarla sin sentido, se había hecho con todo lo de valor para huir sin dejar huella…
Leonardo sacó un pañuelo de su chaqueta y se secó el sudor de la frente. Y aunque estaba lejos vi que en el pañuelo había unas pequeñas manchas azules que sólo necesitaban de una pregunta para convertirse en las pruebas de una verdad terrible:
-Leonardo, ¿Tocaste algún objeto?
-Te juro que no… Sólo el teléfono…
-Llama a la policía y di que tienes pruebas de que se ha cometido un asesinato premeditado…

 

Actividades

1. ¿Cómo describe a Leonardo Morsa el protagonista?
2. ¿Qué aspectos positivos y negativos sobre Leonardo Morsa deja entrever el protagonista?
3. ¿Cómo se vincula Leonardo Morsa con el caso de asesinato?
4. Antes de leer la solución del asesinato:

a) Arriésgate a decir quién es el culpable y por qué lo hizo.

5. A continuación, lee la solución propuesta por el autor:

Solución

Dado sus métodos, el marido no tardó en saber que sus infidelidades habían sido descubiertas. Esto acarrearía pruebas que facilitarían el divorcio, por lo que tomó mediad para evitarlo. Salió de la casa por la mañana en su propio coche, para regresar más tarde en un taxi. Mató a su mujer de un golpe en la nuca y robó todo lo que había de valor en la casa. Pero el crimen carece de sentido. Ningún ladrón que se precie entraría en una casa donde hay una mujer y, mucho menos, se dedicaría a destrozarlo todo después de haberla matado. Además, cometió un fallo. Tras hacerse con los objetos valiosos, fue dejando pruebas que hicieran creer a la policía que en aquél lugar había habido una pelea, pero ocurrió algo que, a la larga, se había convertido en su perdición. La mujer estaba muerta, pero sus ojos permanecían abiertos. Él no pudo soportarlo y se los cerró con los dedos pulgar e índice de una de sus manos. Rompió algún que otro objeto y luego llamó por teléfono a un taxi para huir de allí sin ser visto. No supo darse cuenta de que, mientras iba marcando en el dial dejaba en éste restos de la sombra de ojos de la víctima. Después llégate tú, viste lo ocurrido y también hiciste una llamada telefónica que borró las manchas… Pero no le será difícil a la policía, sabiendo todo esto, demostrar la culpabilidad del marido poniéndose en contacto con las agencias de taxis…
Leonardo me miró con ojos como platos y dijo sonriendo:
-¡Me encantaría ser detective!
¿Qué más puedo añadir?

Luego de leer la Solución del autor, responde:

a) ¿Llegaste a la misma conclusión que el protagonista? Explica.
b) ¿Qué pistas llevaron al protagonista a descubrir al culpable? ¿Habías tenido en cuenta alguna de ellas?

6. Lee el siguiente extracto del final del relato:

Leonardo me miró con ojos como platos y dijo sonriendo:
-¡Me encantaría ser detective!
¿Qué más puedo añadir?

a) ¿Por qué no tiene más nada que añadir el protagonista? Explica.

7. Luego de lo visto en clase, contesta:

a) ¿Por qué este relato es Policial?
b) ¿Cómo lo clasificarías?

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